Cristian de Nápoli

 


3 poemas de Límite bailable

1

la bola de cristales rebota en los setenta
negros que bailan con sánguche en la mano,
la cara rota de reflejos
y ninguna careta para arreglarmelá :
sólo este vaso, muertito de la barra,
reloj, hijo menor, spray.
deseo de volver a ver doble
y sólo la mezcla, la suma de los de antes
relajada de medidas, jugada,
ciento cuarenta amigos
ensayando doscientos diez pasos de baile
trescientos cincuenta enemigos
bailando en quinientos sesenta embajadas suizas.
deseo de querer decir
sin que el sentido, patovica roto, me mire de reojo.
gozo y no me olvido, todo al mismo tiempo,
me hacen mierda y soy lindo, me lo tomo todo,
me rompieron la cara y ya no están
y dibujo pasos de baile como virgencitas
para arreglarmelá,
no los aprendo, los de ellos son muchos,
deseo de no volver a ver doble
mientras gozo y caigo
en el piso, que también está mezclado
con el techo del local.

 

 

evana

evana tiene veintiocho años.
siete de escuela,
siete de copas,
siete de pala,
siete gateando (los tres primeros y los cuatro
anteriores a los siete de pala).
creo que el año que viene
empieza un ciclo más.
ya la están probando en el local.
va a servir, no digo a escondidas
pero lejos de aquellos
puntos de vista (me gusta pensar
que el año que viene, etc.)
mezcladito
en vasos dorados.
Va a traer, con su sonrisa, prosperidad.
Va a sacar el mezcladito de una fuente
sin fondo.

 

 

el mambo

si miro el techo
sólo veo la bola.
si miro la bola
sólo veo mis ojos.
si miro mis ojos
sólo veo “si miro mis”.
si miro “si miro mis”
sólo veo el suelo.

 

 

De Límite bailable, primer libro del autor, publicado en julio de 1999 en edición compartida con el libro Desecho e izquierdo de Rolando Revagliatti.



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