Daniel Muxica

 


La mordedura tajante

							a Maricarmen Arnó

					"Todo lo que abriga un sentimiento
							              es un misterio".
						                    Henrich von Kleist


No hay lugares ni espacios pues todos son tuyos
cácel pecho palacio
lecciones de la breve oscuridad
alcantarilla provocadora en ayuda de ese río que se escapa
desdeña su curso
desgarro sanguíneo por las escaleras las marquesinas
determinada operación de éxitos
				    excitación	acelerada impronta
entre tus piernas prieta contra mi amor
informe de sanatrio
el crúor
su propio brillo desnudo y solo

terminar ahí tiene un final
decir en tu cuerpo lo que no soy


Te hago tajo servido al diente superior
hago de hacer qué cosa
miradas
colores que no atrevo a encontrar en los sueños
en el grito
mi turno entre los sonidos
voz
arrabal del vértigo el acercamiento
perfil de advertencia entre el goce y las arrugas

algo ahi no va		las manchas en su origen
cómo decir lo que no empiezo.


Mordiscar aquí donde siempre se entra de noche
y la fuente salpica leche lasciva
en el circo donde niño tigre reía de mis penas
mis imágenes	(en las tetas habrás visto
			al niño que se muerde a sí mismo
			que no sabe ma	que no sabe mar)
mamar metáforas desfondadas tumultuosas
antes de la clausura de los párpados
cuerpo sitiado desde la infancia
recuerdo
retrato de sufrido singular

algo ahí no va	algo ahí no
adentro el afuera siempre es previo



necesito una receta para este rasgón
pecho expuesto a las trompas de la cacería
menudas escenas
frescos de pared
explorar
implorar
torcaza hacones buitres
otra cetrería
ahuecar el pecho miedoso antes del acabamiento
reconocer
reconocer		durar un momento con eso
brazos que no son alas sino aspas para batir el viento desde tierra
molinos al ritmo del corazón
meter 
sacar
terminat ahí		terminar ahí

mi cuerpo tiene derecho a que se le reconozca imposible
morder		molestar al universo


Me digo hago tonto qué cosa por significar la realidad
signar la bestia que apenas soporto
perdiéndolo todo por amor
descendiendo a los ojos del fantasma
mi barca impersonal en tu océano
intimidades que por misterio nunca renunciaron a su cuerpo
a lo que llega rememorado	
						el poema
arrojar una gran frase a la balanza
amor hecho cuerpo el único arte
sin movimiento ni desplazamiento 
sólo labios
y en mis pulmones el aire de tu beso
siempre se aprende a volar hacia la herida


algo ahí		algo ahí
el cuerp         esa extraña metáfora.




PANCARTA AL PADRE 

                  
                                                   "...teme que su propia vergüenza lo sobreviva".
                                                                                          Franz Kafka.
                  

Querido padre: yo temía como costumbre y en parte ese miedo que te debo amén amén mi memoria supera este memo no puede discriminar minar los sentimientos de antojo sacrificio mi mano escribe le teme al tema quizás logre al menos reconocieras eras esto

tenías siempre la explicación correcta en recta va hacia el centro del sentido entro en lo que jamás hablé lo que jamás hablé más
querido herido yo soy totalmente inocente y no lejos cerca tuyo tu yo influye fluye desde mí hacia mí tu provocación es el temperamento

lo que vive no es previsible

la muerte sea nos previene de todo viene de nada sin pre ni para cara es la moneda el negocio del ocio

te fui a pedir agua no un aguacero castigo me pondré piloto en el corazón los nervios cuerpo lento corpulento obstruías el camino mi edad pequeña ante tu gesto enorme la norma la biología militar del saludo mil veces el esqueleto flaco de vergüenza enseñarme ensañarme con nuestra diferencia herencia distinta es mi tinta ahora que escribo a un muerto

realidad o realeza hechabas tachabas mis palabras "venirme a contar a mi tus problemas" tus emblemas menudo nudo dudo en perdir ir hacia tí con tantos insultos sueltos en el aire en la cabeza retumbando recordando lo que ahora es tumba

los huesos ya no pueden irse de ese lugar tampoco vivo podrías moverlos de la imagen gente niños hijos alrededor y tu fumando tabaco cobrando succiones al aire saboreadas entre retos tos tosco pater terco imponías las leyes con el soslayo de una mirada tan fría como mía
"eres un gran cerdo" los chanchos pido gancho no me tocas amenazas amén ese todo que eres para seres como yo la mancha sin embargo no es fin tu mano en mi lomo descomprimiendo la incompresión prestame cielo donde amarte sin condena cadena filial leal amenaza a cualquiera y esto ya me incluía en el juego

destramar entonces mis escritos ritos del Seder ceder a los labios la Bar-Mitzvá va sale el reproche noche es la distancia que nos separa parado detenido tu ventrículo tu vientre no religioso

créeme heme así no era más que un modo inútil sutil culpa que pide pruebas de amor al señor que nunca parió nada y con oraciones lo han atenuado un poco

evitar "¿cómo está papá ?" reclamar compasión porción de saludo compás de espera la ridiculez burlar birlar un segundo al odio decirte al oído ahora lleno de tierra la conversación amable que soñe para tu insomnio

estarás siempre abiertos los ojos

¿qué haremos para pasar sin peligro cada dolor nacido de tu misión en mí ? inválido encajonado descojonado ya mi invariable palidez avidez escrita es sólo hablar hacia adentro lo posible que temí lo imposible que te

voy a desabrochar tus tiradores para que descanses tan horizontal como para la muerte sea tolerable

mendigo digo es mi agradecimiento un hijo seco.




La vírgula


La vírgula la gula dame 
un poquito de la virgen
de la
dame un más
¡más!
por favor un poquito te lo quito 
	tocame
	tocame
	ame a mí

dame la vírgula la coma 
	no seas mala 
	no seas mal a
comida literal 
la litera
el coma la vena el estertor 
del órgano en el orgasmo

dámela abierta esdrújula 
sin puerta
húmeda 
administración de tintas
adminículos 
para la escritura 
que deseo 
que voy a dejar en tu cuerpo

tracción del lápiz de arriba hacia 
me bajo
al tajo
ranurita espero 
	que asomes la lengua
	que asumas tu lenguaje
que me hables
me pidas por favor
a los gritos
a vida
el diminutivo encanto
de una posible herida

virgo predicanta 
el cómo la concomitancia
el ansia
sin embargo 
el tilde es un mutis 
una inexplicable espera 
tempo tan compasado 
tan vaivén 
como la literatura y la fornicación
qué intertexto hay en ese breve lengüeteo
que separa las palabras
que separa las piernas

que me habla 
bla bla
bla bla
bla bla
...
que me ¡ah! 
 


rayita de sol.







Monturas

Sobre el lomo del escritorio se tiende a confundir la tinta con sangre, el sudor con rocío, la
letra con una extensión de la voz, el signo con el cuerpo, lo casual con lo causal, la
poesía con una mujer, la soledad con uno mismo.
Sobre este animal desbocado se tiende a confundir el artículo con él, la palabra paz con la
paz, el silencio con la mudez, el dolor con la ventaja, el delirio con la consagración,
el amor con una mujer, la poesía con otra mujer y la palabra muerte vaya a saber
uno con que lejano enemigo.
Mi caballo no se llama Rocinante.


Sin muerte La muerte se me ha escapado del cuerpo sigilosamente. Me dejó tan solo, que es posible mirar al cielo sin ninguna creencia. Peligroso es el abandono, peligroso es ser extranjero cuando el que se va es el otro.

Dudoso retrato de señoritas sobre el piano



¿Un alud es Ludmila lanzada en la alzada a besar,
	lúdica al azar, eludir galana, ardiente e hincar diente
	en ese pubis...?, 
	¿está Clori todavía de percalina cubierta 
	abierta de rodillas en negro taburete, sin tabú, sin muda, 
	desnuda de faldas, enaguas,
	con gargantilla de topacios, brillantina mantilla y despacio
	dice, comiendo moras y demora;
	despacio dice, 
	tendida en su espacio, 
la nalga apoyada en el mi de una tecla como clave que agoniza?

¿Cómo se acomodánse, cual si se tratara de gemelas, 
	¡hémelas!: toque y enroque, apenas nenas cosquilleantes, 
	ya apoyadas, ya sueltas, 
	esbeltas; mientras en los cantos esa mezcla de nardos y nereidas 
	habla qué 
	de perfumes e íntimos olores de marítimas comidas...?
	¿Qué acordes acordaron...? 
	¿Son labios rojos ecuatoriales 
	de Ludmila sobre el carnoso meridional de Clori paladeando 
	el licor de las hermanas? ¿Es vulba sin brújula el punto 
	donde los sabores se intersectan, 
o es el clítoris de Clori que hace de sectante?.

¿En do en mi en la, a qué dama ama Ludmila?
¿En qué notable nota...?
¿Acaso colocara su punta rosada la una sobre la otra humedad 
	en señal de saludo?
	¿Acaso se menearan en sus propios aceites
	entre pámpanos y vainillas, rojas mejillas, como quien se lisonjea
	frotando la jocunda toronja de un valiente varón esperando
	su atrevido relajarse? 

¿Quién entre todas dos es pupila...?, ¿quién 
	a quién papilas clava, lava con su lengua, mesurando su aspa
	mientras el desguace mengua en los bajos, la barítona voz,
	la rajadura cual ahogada gárgara
	que afina la bocanada de ruidos provocativos, evocativos 
sobre el arpa tendida hasta que todo es agua? 
	¿Aguárdase acaso un sublime derramarse...?...

¿Qué pringosa fermata, qué dueto están tocando, trocando, hermosas
	sobre la negra tecla aguda, con filigranas de asmodéico pasmo, 
	en ese musical charquito del hacer, del placer mojado?.








El cercano volumen de la muerte

                      

a Carlos Ruvira.

"De ese cuerpo quisiera usted alejarse, quisiera volver a los cuerpos de los demás, al suyo,
volver acia usted mismo y a la vez es precisamente
por tener que hacerlo por lo que llora".
Marguerite Dura.



Se puede caminar la historia como una sucesión a secas,
morir de no morir,
                  - eras bello -,
tomar pertenencia de la noche como una trampa;
de esa respiración una noche,
una voz que empuja,
el tacto de un falange en la espalda
al borde de remoto precipicio.

Se hacen extremo de cuerda los víveres, las palabras
que callan el secreto,
                      - habla otra vez -,
las preguntas, aunque los siglos las distraigan
en el olvido.
Tomar pertenencia de otra noche, burlarse durmiendo;
establecer una cita,
a menudo una pausa carnívora:
hacer de lo pequeño del cuerpo cosa de uno.







Las mil y una noche


                                             "Una salvación se inclina".
                                                        Stephane Mallarmé


Sorprendente es el idioma, su convicción
para mentir, su cantar allí.
Se corta la sílaba como prepucio,
se desnudan los cuellos de las muertas
para que sea un cuento, un himno a la seducción
el que ayude a soportar la cama, la calma del día siguiente.
Hay cuerpos bronceados en este cielo y este mapa,
cabezas seccionadas que imploran desde el piso;
mil dicen,
maldicen la soledad, ,la ausencia del otro;
la desesperada respuesta que callan
en su matriz, en la mueca que, como privilegio
denuncia muda las rerezas de la muerte.
Desde las infieles bárbaras entrañas
gozo como un rey tu presencia cruda, no aguanto mirarte,
siempre hay una lágrima la última vez.
Un cuento a mitad de camino.
Como un hombre viejo y loco denuncio cada noche
tu fantasía,
tu lenguaje,
que espera en la pureza del día mi muda aprobación.
Creo que ha existido una sola voz
para mi miedo,
pero son damas solitarias, ajusticiadas nupciales
en algún lugar antiguo del corazón
las que me invitan a escucharte.






Hacia 1592


           							                      a Marcel Sochwob.


Cabe preguntarse si una nueva generación de muchachas
caía a mi mesa mientras escribía resmas de amor calamitoso
y hacía yuntas de niños amantes. Ella nació
hacia 1577 con la noche al pie de la escalera
y el agua aún sin calentar. Extraño
designio que atribuyeron cormoranes y exegetas
que escucharon el polo de mi promesa de esta noche.
De su promesa de esa noche. Una
estrella de cinco puntas con muslos de marfil y venenos
sobre mi oficio y mi escritorio
decidió la suerte de los mirlos italianos
aunque tuve que viajar de Londres a Verona para conocer
toda la verdad. Mercucio ya había muerto. Detractores
inexpertos sostenían que pocas veces la venganza
queda en manos de la casualidad
en lo fortuito y aleatorio de una pluma. Pero
yo digo que el amor es el nervio de la muerte.
Que el amor está siempre agonizando.


 

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