Delfina Muschietti

 

La cabeza rubia
de Teresita Lica
la cabecita rodando
por el pasamanos de la escalera
o la baranda del primer piso
después de caer del trono
o de dónde
mamá
hombrecito o mujercita
tirado/a en la calle
junto a las muletas
cerca del cordón de la vereda
sangrando sobre las piedras
del empedrado o
sobre el piso luciente
de la Villa Recchi
sólo una cabecita morocha
con melena tipo
Pequeña Lulú
rodando
quieta quita
redondita
brillando
el piecito
la cabecita caída
hermana o hija o amiga
sobre los brazos de la padre Piedad
un solo cuerpo latiendo
objeto volador
no identificado en el cielo
secreto de la NASA
militar
estrellándose
el recuerdo
clavado en las rodillas
que rezan y rezan
el homicidio:
la policía me busca
esa cabecita
rueda en el vacío.

 

*

Mirando el pasillo de luz
que conduce de puerta en puerta
hasta el final, hasta la cocina:
la casa dispuesta en ele
expande una suave iluminación
hacia los costados,
llega el murmullo incesante
de la tele
y el contorno de los cuerpos
que pasan y se acomodan al andar
del tiempo en la casa,
como en un desierto del Aduanero
Rousseau: silencio
en las formas del paraíso
de arena y verdes dormidos,
letargo de los labios
cada vez más suaves
en la penumbra de los pisos
de madera, desvistiéndose,
los cuartos de la infancia
allá en el fondo
el corralón detrás
de los naranjos sobre
el cielo abierto.


*

Como Sylvia Plath
recién casada
a quien Sue Weller visitó en Londres
y encontró "deambulando por la casa
con la cara llena de lágrimas";
como Mariela, la chica de 15 años que vino de
Entre Ríos a trabajar con la familia
y yo encontré a las nueve de la mañana
la mano en la esponja llena de
CIF y lavandina,
lavando el baño
con la cara arrasada en lágrimas;
como yo misma cuando bajaba
los escalones del hall
del edificio de la calle
Maipú y encontré a mi hermana
que venía a visitarme y
ella me vio, herida, saliendo de la casa
apurada
con la cara arrasada en lágrimas:
y hablándome
con cierto temblor compasivo
comprendió enseguida todo el cuadro.

La tragedia de no haber
nacido para eso.

 

*

ese hombre me quitó el puesto
decía el cartel ritualizado
del sueño:
me acompaña en el viaje
mientras miro la ventanilla
con su brillo enigmático
de puesto, de dónde, de quién
el hermano
como pantalla metálica
oculta todo más allá
la letra oculta colgada
sin carne ni veladores
la superficie plana
el desierto
que dice arena, el silencio
de Rimbaud
reencarnando en Di Caprio
en el más escondido pliegue
la música sopla las Ardenas
si se llega caminando
entre campos amarillos
hasta la madre "montaña negra"
es la Warzow Symphony
abierta en el libro del sueño
el cartel desplegado
del que ocupó mi puesto
en la caída de la noche
vacía
maestro del silencio
decía el subtitulado
de Rimbaud en inglés
en la boca de Di Caprio
master of silence
traducida la carne
la pluma en papiro
absoluta raspa
el relato del sueño
no sabré nunca por qué
jamás seré cierta
la caída en el vacío
en vuelo el puesto
loca del otro

 

 

 


Delfina Muschietti es poeta, crítica, traductora y docente de la UBA. Ha publicado tres libros de poesía:
Los pasos de Zoe, en la Pequeña Venecia de Caracas, Venezuela,1993;
El rojo Uccello, en Bajo la luna nueva, de Buenos Aires-Rosario, 1996;
Enero, Buenos Aires, La Marca, 1999.
Prepara para el 2000 la edición de su próximo libro Olivos.
En 1996 publicó su traducción de la poesía de Pier Paolo Pasolini con el título La mejor juventud, en editorial La Marca de Buenos Aires. Parte de esa antología fue publicada en 1999 en Plaza y Janés, Barcelona, España.
Prepara para mediados del 2000 la edición de un volumen de ensayo sobre poesía contemporánea, con el título El sueño del cuerpo en las fronteras de la lengua (poesía, subjetividad y género), en la Editorial Biblos de Buenos Aires.
Desde 1989 es Profesora Adjunta de Teoría y Análisis Literario de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
Ha publicado numerosos artículos de crítica de poesía contemporánea en revistas de la Argentina y del exterior. Ha escrito sobre la obra de César Vallejo, Oliverio Girondo, Alfonsina Storni, Juan L.Ortiz, Alejandra Pizarnik, Arturo Carrera y Néstor Perlongher, entre otros. Con muchos de estos textos ha participado como expositora en numerosos Congresos de Crítica y Literatura en Argentina y el exterior.
Ha traducido también a Ungaretti; y en colaboración con Marina Mariasch, la poesía de Sylvia Plath. Prepara una traducción junto a Karina Macció e Ignacio Trentalance de Las iluminaciones, de Arthur Rimbaud.
Coordina desde 1992 el ciclo de lecturas de poemas "La voz del erizo" en Centro Cultural Ricardo Rojas de Buenos Aires.
Desde 1993 es directora de la colección de poesía "Biblioteca del erizo", en Editorial La Marca de Buenos Aires.

 

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