Diego Lebedinsky
Aleteo
Y amanece al finsecan sus lágrimaslas hojas abandonadasdetrás de las puertascolores de cielolejos de tus manosde tus dobles filosmalignoscortan a la mitadla presencia y la ausenciase hacen tronos inviolableslos cajones te ocultanno me atrevo a ver dentrode esa especie de muerteque el tiempoengulley disipa tu orillade arena revueltamovediza.
Se mueve locael aguala salpor mi espaldapor los poros rebalsadosde tu pielcielo redondoen los ojostrampolines en la bocacobardes tal vezla niña fascinaen su músicaen sus palabrasse mueve locala flor soñada.
se caen estrellasdentro de tus ojosresplandoresque hacen de díaa la nocheprimavera que se enreda en mis brazosdejaré que te duermasen los jardinesde mi hombroenloquecidoen el suave murmullode San Telmoantiguotibiocon sus bolas amarillasiluminando las plazas.
La voz se hace dilemay el canto del humocoloreando los ojosbrilladesde la punta de los labioscuerpito que el vientoacerca a mis brazosme gusta el inviernoporque junta a las personas: calor humano.
Se abre la heridase secaen esta boca sin nombreen este podio pulverizadodonde tu piel hizo estragosen mi pieldonde el juegonos abrió la espalday nos tapo los ojoscon estrellas negrasde musgo.
La mañanapuede descansara los pies de tus ojoshijos derretidos de la nocheesperan la luzsu calor amarillosus recuerdosen los contornossus manchasen las paredes.
Rasgadoel espejo a los pies de la camala suturadesmayó los lazosy nada quedanada enterose corren las palabrasse escapandesde tu bocahacia el vacíosolo el polvomasticándose los codossolo el silencio.
Caigo en tus ojosen el poemaque volviódesde tus sombraslas manosperdidasirremediableste nombrante buscante estrangulanel vacíoen la playala alegría de vertetumbada en la arenadesnudaesperando el mundode mis labiosesperando...
Desde aquídesde este silencio en los hombrosdesde las ampollas en las manosdesde estos versos sin sueñodesde el dolor de la víctimadesde la primavera desdentadadesde el recuerdo que se acercadesde voz que te vaso que te fuistearrancando las puertasbajando las escaleras de dos en dosdesde este sismo cortado con tijerasdesde la muerte de las floresdesde el sonido de tu voz ennegrecidadesde el eco de la piel jugandodesde las tardes amarillas en tu vestido verdedesde los besos extinguidosdesde la luz tibia del domingodesde este hueco en la pareddesde el ojo de carnedesde la vida en mi poesíadesde este poemaque podría no acabar nuncadesde que ya no te extrañopero te recuerdo...
No escuchase duermeel lomo de la serenidadhaciendo ecos silenciososcon la luzfalso guiñofalsa escuadrami mano se perdióen el espejismoacomodó su huellaen el polvoque opaca a las cosas olvidadasse fuelejosapenas perceptible la lengua de estrellaspersigue fantasmasconejo de Alicia
Diego F. Lebedinsky nacido en Buenos Aires en 1973. Participó de varios talleres de poesía. En el 2003 publicó El jardín de la impaciencia, con el sello editorial Aurelia Rivera. Actualmente (Noviembre 2004) organiza junto a otros artistas las veladas Past to morrow y la publicación independiente de Pistilo (poesías), mientras trabaja en su próximo libro El sueño del madrugador.
Esta serie fue leída en Zapatos Rojos en el Jardín, edición primavera verano, octubre del 2004.
Para contactarse con el autor: dlebedinsky@hotmail.com
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