Horacio Fiebelkorn
IDEOGRAMA (un tatuaje) _____________________ Sabe mirar, la piel, por muy oscura que sea la estación que la marca. Y cuando mira crea el mapa exacto donde el beso protege la cita secreta entre el signo voraz y el ojo desbocado Y del revés: lo que el ojo acaricia devuelve pájaros de una especie extraña. la zozobra íntima en su plumaje. Una lengua perdida recuperada por la noche BLUES DEL SUBMARINO Y no veo nada no sé si esta es la letra O o nada más un agujero en el aire el túnel que busco y huye todo el tiempo El caso es que no veo lo que sale de mí que ya se va escribo y digo en lo oscuro y lo que queda de mi ya se fue ya no es mío ya sube en la burbuja que estallará en las manos de mi amor todo aquí abajo se llamará a silencio no podré responder estaré hinchado y blanco pero muy fresco seré parte del origen y el fin debería afeitarme para un momento como ése rasurarme a oscuras tajearme la cara curarme con una loción helada la dama pálida llevará mis cartas brindará con aguardiente cuando me trague la oscuridad y el agua me tapeDOS POEMAS HIPPIES
ALGODÓN
La ventana de aquel jardín que nadie peinaba
La ruta de mis ofrendas al suelo patrio
Desnudo y bajo cero en alta noche
En plena fiebre de sueños en los que bebía
De una bombacha vieja
Por el río amarillo atacado abrí las persianas
Apunté a los yuyos en actitud de combate
Y pude situar el sol a chorros con protección lunar
O si no:
Entraba a doler cierto bicho apurado
Cruza de bestia vegetal con espárrago escocés
Todo un motín en el estómago donde hubo
Insultos golpes entre las partes que pedían
La mediación de la madre tierra, donde
Cayeron entre pasto y hormigas y venían a mí
Palabras de mujer sobre las bocas y algo que
Según recuerdo, ya olvidé
Tanto fue el aporte orgánico al planeta por la ventana
de aquel jardín
Que fue enhebrándose un tallo al cielo
Y otro tallo y otro
Leves cuerdas cuyas puntas recibieron el
Soplo de los ojos del mundo y
Se abrieron en cien estrellas blancas
Volando alucinadas entre y el humo y el
Tráfico de la calle 55
DIA DE LOS MUERTOS
La multitud, en cada grano de comida
Picante, la piel frotada en el camino
De las almas al vivo mundo , noviembre uno. ¿Qué
tigre
Soy que en el lomo llevo los barrotes
De la jaula eterna? En la ruta
Los altares, fogatas, estrellas que explotan
En cien colores en la puerta
De las casas. ¡Eh muerto, no te lleves
El árbol por delante, cuando vuelvas. ¡Qué aguijón
De parca! Tumbita, eso pasa
Por cuidar el empate.
El cielo, la tierra y el mundo de los muertos
Agua, fuego y vitamina C para espantar
Malos espíritus, perros,
Perros de juguete, para guiar al finado
En su camino, todavía
Enamorado de esta verde tierra, el rostro
Ciudadano y la soledad del
Campo. Rosados panes, envarados
Cráneos de guerreros, en plan de sacrificio , de
cuando
No se hablaba de Cortés Pizarro ni de Mendoza Pedro.
Calaveras
De chocolate, azúcar, amaranto, frutas,
Aguardiente con su propio homenaje
A los gusanos muertos, altar
Donde el tipo o la mujer no vuelve si
No está lo que en vida gozó,
Llámese bebida, hombre o mujer , el completo
Edén cuando él, ella,
Estaba, jazmines, hijos, comidas,
Todo lo cual se vende y se compra. El crimen
De un fantasma proyecta dolores
Imaginarios en infiernos
Mágicos. Ahora nadie mira, nadie
Atiende mi mano en la tuya, pálida, bajo la sombra de
esta Cruz, en los huecos donde
Se abre tu carne al soplo de la noche, los ensayos
Del fuego ciego de tu lengua en la palabra que
encierra
Otro sonido, protegido en semillas y pájaros,
Unica forma de sangrar si mi beso te ahoga cuando
muero, beso que
Se cuida y se roba en aromáticos puestos callejeros
Bajo moscas viajeras de color en color
Hacia la hoguera de las flores bañadas en velas
oscuras, donde
No sé si soy una furtiva serpiente o
El justo desesperado en los desiertos
Plagados de leones . En pena las ánimas que perdieron
el nombre,
Mal muertos, ahogados en lagunas, plomos varios en
la entraña, niños, chicos viejos. ¿Qué puede
Importarme mi salvación, si mi hijo
Está en el fuego? Para ellos los panes de harina con
azúcar.
El horno rechaza el color tieso de la despedida.
El horno para el
Desmuerto sin camposanto ni flores resecas,
Cuando empieza noviembre y el sueño de la ruta
Se sacude en su mejor tormenta, su cuchillo en la
herida,
Eléctrica sal, el sueño, la cosa.
(Este texto contiene citas, camoufladas, de Víctor Hugo, John Bunyan, Charles Lamb, y Bertrand Russell, entre otros)