León Félix Batista
CATORCE TORSOS
ATRIBUTOS DE UNA ENAGUA "Seduce por lo que es
dentro, o será, cuando se abra..." Joâo Cabral de Melo Neto
Es volátil, dicotómica, difunde emanaciones de talcos medicados que sirven de reactivo. Se trata de una artera falacia descriptiva: está más bien tramada para taimar un folio y dar menos palmario el contenido. ¿Cómo puede hacerse el corte sobre las mismas carnes para que predominen algunas dimensiones? Así que hay tundras, deltas, materias espumantes, operando sin ningún desplazamiento. Yo sé cómo ello emerge hasta la efervescencia: ensanche hacia los yermos unánimes del íntimo.
DOS SENTIDOS DE VENDIMIA Ciertamente, es un bloque, aunque modificado por el rápido accidente de una línea. Es volumen (pero compartimentado) que regresa al arquetipo y se disocia. Con anuncio de precipitación de la base del trayecto, el escote da puñales de sorpresa y una audacia: materia ígnea en masa que se va determinando como delineada por un pincel grosero. Me podría yo erguir, armar de pronto un gesto, apropiarme el atributo con rapto progresivo: las cúpulas nutridas, nadando en su vigor, almíbares perfectos por lenguas fermentados. Esto sólo haciendo zanjas al suelo del conciente.
BREVE CUENTO CON BLONDAS
Doy la historia en crudo, así, no hay eventos que editar: de repente hay un engaste, formas puras en suspenso y légamos que tienden a lo andrógino. Tan vano es el montaje que brotes se abren paso, no obstante el resultado de la explicitación de su desnudo a medias. El tronco que ya ostenta estatuario
encuadramiento, el macizo de la cara que se fela una falange: se despedaza
todo al empuje de lo interno procurando trascender.MATERIAL DE FETICHISTA
El triángulo de un rostro fabulosamente lánguido (subrayando sucesivos desemboques) y un registro asimétrico del ojo inmóvil, limpio, constituyen el arcano: con un licor amorfo (tumultos en la mente) de pronto se disipan y transmutan. De lo real fermentan estados más ficticios que vuelven a escindirse y a hallar confirmación: confundo así las noches de yunta escandalosa impresas en templado material de alegoría y el despliegue progresivo (consiguientemente incierto) de una franja de las fiebres, cuadro blanco. Así también recobro los lívais diluidos: ambas piernas redimidas en marco de abandono. Advienen formas rudas, bosquejos defectuosos: la conciencia me sumerge de repente en su mucosa. Aunque haya revocado su fluir.
BRAGAS
"...encaja con un encaje increíble con no sé qué..." Michaux
Es un estrato oculto disperso en lo fugaz, borrado de las normas de todos los sentidos. La explicación empírica aparece en la armadura de los lánguidos encajes -desplazados- de Venecia. El único remanso es describir las alas en el campo volumétrico; proponerse percibir (precipitadamente) la desaparición de toda coordenada: o pájaros o mantos que, en su doctrina rígida, parecen replegarse con limpieza matemática. No invocaré el desnudo ni sus posibles fuentes: los tejidos con sus poros me ofrecen el tramonte de las intensidades -a través del yo deshecho.
LA DOCTRINA DE LOS CUERPOS Y SUS GLORIAS
Son técnicas inútiles: la mente es el enigma que va mezclando escenas. La silla giratoria vistiendo su vestido; a mano (y en vislumbre, preliminar con óleo) el túmulo de un delta, siguiendo un plano armónico, sudando. Desde su punto incómodo, bajo virtual asedio se revelan los rescoldos de su descompostura: internándome en su código se ven convulsionados por álito mortal (y corruptor y tibio). El vuelco de los polos es insignificante cuando se fortalece con dobles nudos dobles. De nuevo habrá el emblema sucediéndolo desnudos, retrospectivamente y a partir de otros compuestos.
INVERNADERO
Ilustrar tu advenimiento pensando cada forma desde la caducidad. Cubrir el extravío -fragmentación y flujo- para ver cuanto postula: bajo su combinado (infinitos puntos polkas) el vínculo supuesto por una incertidumbre, abismales los arcanos (que se harán despertamiento) secundando las corrientes y filtrando. Y (con la confusión (eventual) de un barbitúrico) considerar el eje que -del pelo hasta las plantas y desde un hombro al otro- sostiene el contenido futuro del desgaste. No tengo otro designio que un dogma irracional: devendré de tu memoria. Ese es mi ardid.
BIKINIS TRAS LAS DUNAS "Obscene bikinis hide in the dunes..." Plath Siguiendo a la deriva los bordes tan espesos, arena sin sutura. Lo sólido sostiene su escorzo en la planicie: en el páramo no pródigo no hay palmas. Aparece el desvarío (como la anunciación azarosa de lo armónico) en esas caminatas -elípticas- que ejerzo: la luz en remolino preludia su monólogo y asimismo contrae protuberancias. Aurora del contorno (dirá Lezama Lima) permea el agua dura, en la alucinación que nace de esas fuentes. Las dunas se entreabren (con un delirio agudo que no puede alienar) y líneas (cuerpos) traen constantemente a superficie. No me basta pensar que me designan con las ondulaciones de sus babas.
UN EVENTO DE LIBIDO Me atreveré a hilvanar, de esos tiempos venatorios, las cenizas -y esbozarlas. Es porque sedimentan (violenta anamorfosis) grabándose en estampas ya amarillas. Se sabe que ella posa bajo el denso flamboyán por la mezcla de los pies con la membrana ardiente. Modelando un overall (bajo su dril austero (y a la yunta de las piernas) vedado queda el núcleo); el pelo vuelto un cúmulo en el cráneo viriloide, duro de dilucidar. Mitologizo un gesto, predominante entonces: falanges sobre un muslo ligadura imaginaria. Tres urracas en los ramos imponiendo el desenfreno.
LOS AZARES Y EL DESORDEN
Ingieres ligereza con tus zapatos suecos. El tiempo desmantelas en lo indeterminado. Tu vínculo al instinto, con otra latitud, lo debes a la yerba y al núcleo de un temblor. El tramo de la recta (lo "siempre indefinido") conjura tu vacío con signos diminutos: cocuyos, anatemas, y rachas de automóviles ante cuyo raudo fósforo estiras hacia abajo los cantos del vestido. Lomo a lomo en el árbol extirpas un espejo, después el ademán retrógrado de un lápiz engendra los eclipses, el rímel se agostó. Por enésima vez vulgar anacronía, y asfixia con la baba: qué denso el pensamiento. La sombra de un cliente, la mano con puñal deslíen tu monólogo. La vida es malabar del aro de un esfínter.
Para Plinio, a quien debo el personaje
ORUGA DE MONARCA
Cediendo laciamente, como de las marismas, el pelo da en el tórax en tiempo de esbeltez. Umbral (metamorfosis) que el negro me formula y vermes amarillos precipita en la corriente. La flora es toda mía en su contrasentido: horizontalidades manumiten la virtud. Masivamente impuestos binarios absolutos que son el correlato del placer. El sujeto se permite sólo fintas, actos neutros. Droga blanda (meandros) modulando las neuronas.
POR AMOR AL MEDIO SLIP
Te lamen los tejidos con un alargamiento. Tentáculos distintos las hebras de la trama. Alusión a lo obsceno es lo que estalla (pero a la vez lapida) una tronera. El mohín agridulce de su boca acompaña con lápiz el pastel. Tú trasluces, estofa, referente más desnudo: tú reclamas redimir su imperativo. Por eso el caderamen y senos contraídos engastándose en el éter. Por eso se escalonan volantes en sus cárceles de gasa y represión. Te adhieren a su yugo y eligen persistir (en amplias dispersiones) sus bitúmenes.
EL MÓVIL DEL VAMPIRO
El ojo se detiene en fermentos eficaces -para descomponer. Del contingente oscuro la córnea (dilatada) podrá cartografiar el yermo: dirimir. Él (que sabe de siegas) inserta en el contorno algunas contracciones, braguetas prominentes: compensación mental. Él es inoperante entre las dimensiones que le resultan próximas: las cree la yugular. El ojo sólo cree en el límite ilegible, las ascuas de cigarro en la ropa: erisipela.
TORSOS TÓRRIDOS
Ella flota en el sueño: se derrama. Un relámpago cierra el vestido, es cancerbero. Se disfraza de yo, satura el éter; el zíper (que bifurca) seduce por su envés. Se sabe la incidencia de alguna subversión en el arco fecundo de los cuerpos. Aspavientos de pólipo las cuatro extremidades, simétricas respecto de la masa. La puja del volumen (que quiere derivar) es lo que precipita el torso hacia el desgaste: su envite es filo frío que expide nitidez, arrancado de lo liso como un velo. Elaboro vigilia para luego percibir, cuando los pensamientos buceen en alquitrán.