Marta de la Killcana

 

 


después de una paja las rayas desaparecen
después de una paja las canciones son nada
después de una paja las paredes se abren y dejan entrar la luz al ropero
después de una paja el mundo es como es
la ciudad persigue una nube
las fichas encajan por azar
el aire se llena con plumas
después de una paja quiero estar con vos para preguntarte algo
para ver que pasa si ya no estoy nerviosa
y ya no m e quiero ir de tu ciudad
ni perderme en cartas ajenas
ni en los pasillos sin ascensores
ahora que estoy tranquila quiero estar con vos para hablar bien por un rato

 

I

domingo chorreando por los bronquios
palabras colgando de los techos, en las plantas, entre yuyos, como niños en los árboles, como pájaros en las torres

el púrpura de las bolas de fuego en las manos
en medio de la tierra como un grito
jujuy camina por las paredes
las chicas raspan la vereda
y van las guitarras cayendo como pañuelos
en medio del púrpura
una hilera desordenada de libros se alarga por el barrio y cuelgan de los árboles
y reflejan el púrpura sangrante de los ojos
en medio de la tierra
el fuego abraza la latas
jujuy en las oleadas del llanto
en medio de la tierra
el púrpura como un grito roto
la garganta se chorrea sobre los hombros

3015 primavera
chorros de sangre en el teléfono
estás parado en la esquina al infinito
jujuy es una coraza, los edificios caen en tu mente
la noche serena mata muy lento como el amor
y si algún murmullo se cuela en las rejas solo hay mentiras y más mentiras
como romper esta reja y quemar la habitación?
en los pueblos se muere lentamente como en el amor
en la calle alvear vas suicidándote en cada paso
caminas por la melodía de ámsterdam, en las botellas de la india y acabaste en la puna de jujuy
vas suicidándote en el grito trazado
chorros de sangre en el teléfono y solo una radio, un ladrido, la esperanza en cada estrofa y el suicidio entre los carteles y tu respiración
cada paso sobre una línea que acerca el final
vas caminando sola a la esquina del infinito
no queda más que salir de la tristeza

 

 

II

mi cabeza no va apara de atravesar las nubes
escucho que dicen: “llegamos tarde y tenemos que ir despacio en la moto”

voy a escribir unos poemas para arreglar el mundo

donde estamos vos y yo
caminando juntos
relojeando vidrios
atravesando automóviles
tu cara roja por las luces
entre el humo de los cigarrillos
donde estamos vos y yo
caminando jujuy
alterando su historia de 50 años

jujuy como una herida: las frenadas, los porros, los pasos, los cierres que se cierran, el agua entre las piedras, los encendedores y el fuego, la aspiración y el tabaco y el humo; los gritos primales, los toldos, las naranjas estrellándose en la vereda; la lagrima sobre la mejilla y el lápiz en la pared: la sangre: el blanco enfermera y los pasos y el camino a la muerte es la felicidad.
jujuy escribo tu nombre para recordar el olor a mierda entrando por la ventana, el reloj apretando la soga, los cerros comprimiéndose y tus palabras como una ley que solo la vigilia va a quebrar.
así te escribo, jujuy: chorrea la sangre, ahí van las calles y la pena, entre las sombras en este rincón del cuarto, mientras las moscas se encienden en los ojos del tigre que aguarda en la azotea, detrás de la reja en donde escribo jujuy. la noche se desvanece sobre mis ojos y en las sombras prefiero un paño.

ahora que la noche gira sobre el rio
voy a aspirar todo el humo de tus ojos
voy a completar las palabras delante de los cerros
ahora que camino sobre tu hombro
y que jujuy esta sobre la tierra, cerca del cielo
hablando en verso a tu tatuaje de luces
voy a respirar tus autos, tus rutas, la puna y de ahí en adelante
voy a irme detrás de los colectivos
cerca de cada anteojo, de cada rouge, del olor ha guardado entre tus dedos y de ahí atragantarme con tus sueños, irme en una nube al olvido

por que así duelen las palabras, siempre

hiciste todos los malabares para no caer por moreno
las llamas sobre el rio
el verde que abraza la tarde
a la izquierda la luz acaricia el puente y el hierro de cada al asfalto te rodea mientras cruzás el puente lavalle al cielo
así duelen las palabras, siempre

cerca de vos
nunca

las soledades se acompañan
sin trenes para escapar ni agua para ahogarse
voy a caminar la avenida mosconi para evitar las redes del cerebro

luz de luna
detrás de los cerros
y nada mas en la ciudad

 

 


IV

voy a usar el don para nombrar las estrellas, las calles que caminas y traer los rincones en donde descansan tus ojos
voy a usar el látigo en cada palabra para apretar las venas

el don te muestra los bolsillos vacíos, las fotos que traigo en el bolso, las ruedas por las vinerías en busca del guión que mueva nuestras ausencias

el don queda atrás nuestro
incienso escapando del cuello
el látigo trae autos oxidados
muertos escondiéndose acá

escribiendo
la palabra como un peso

debes a aprender a llevar el don y el látigo

como truman que resistió

la noche
la nada
la palabra
solo un sonido
modelado para volar
por acá cerca
la habitación enllamas
el ascensor trabado
los pasillos de sombras
el olvido como consuelo
un arma y una bala
un árbol con la rama para ahorcados
el lago con manos caprichosas que te llevan para siempre

voy en la barca al olvido
se va quemando la tarde, las tazas de perlas, el agua avanzando sobre el papel y el fuego, las zapatillas que esperan en la puerta de los bares, siempre

estoy cansado del discurso de oliveira, de las recetas y de las guerras
necesito un abrazo
sentir el miedo con su capa de metal apoyarse en el cuerpo desnudo del llanto

gritos, lagrimas, muerte
enfréntate a tu miedo
después de la soledad no hay nada
modela el mundo según tus sueños
para ver que hay detrás de la puerta
avanza un poco


 


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