Pablo Chacón
El odio es uno de mis temas favoritos.
El odio es mi tema favorito.
El odio que se hace fuerte a la madrugada,
después de tomar un vaso de leche fría
y caminar por la casa en puntas de pie,
como un fugitivo
que se mira, en puntas de pie, frente al espejo,
cada día más parecido a sí mismo
Olvidar lo que pasó,
vender la casa, entregar las llaves, el gato,
borrar la agenda, empezar de cero
es una ilusión que puede cultivarse un tiempo,
lo que tarda en conquistar la seguridad
para salir y decir: consagré mi vida a los demás
los resultados aquí están, a la vista.
Con cierta frecuencia veo a una mujer sola
en el parque inmenso
sentada
leyendo o perdiendo el tiempo.
Al caer la tarde
ya no está.
Nada lo indica, pero supongo que eso espero.
El Espía
A largo plazo, todos vamos a
estar muertos.
John Maynard Keynes
Pesa, mojado, cuarenta kilos: el pelo al rape. Tirita, como un sonajero.
Escucha, sentado, de frente
a una persiana caída
las voces de la calle y las latas satar a piedrazos.
Se mira las uñas, el diente podrido en el espejo. Me dijeron a las diez en punto en tal sitio y ahí estuve. Fueron llegando de a uno
y el último, borracho. Bebimos y comimos.
Hasta el final: quedé solo otra vez,
bajo las estrellas;
y pude dar, como me aconsejaste, dos pasos adelante y uno al costado.
Así llegué: en pleno invierno. La hora o el grano de la luz
dibujan un rastro largo en su cara;
distinto al del fuego,
entre los árboles.
Lo encontraron unos hombres
que desenterraban huesos, o cuerpos,
seguidos por un perro. Cuando la cabeza del yonqui cayó sobre el plato
Tirana era una ciudad asediada. El yonqui se levantó, sucio de ketchup
y no tambaleó al salir: las madres se apuraron, del otro lado de los ventanales arqueados de neón
verde y amarillo.