Pablo Urbanyi

El Discurso del Escritor
Gracias a Dios, en este mundo vertiginoso, el espectáculo es continuado. A pocos metros de él, cerca de la mesa de las Grandes Eminencias y del borde de la plataforma inferior, había otra criatura de esas que abundan en una exposición de automóviles y que embadurnan con sexualina hasta las gomas de los autos y, últimamente (como señal de Nueva Cultura), las ferias de libros, hasta los libros entre los que ya ni las hojas de la Biblia huelen a papel biblia. Era un modelo inspirado en las cheer leaders, pero con toques distintivos y muy apropiados para la ocasión. Una minifalda roja de la que asomaban dos muslos poderosos cubiertos de medias negras que se prolongaban y se metían en dos botas negras de tacos gruesísimos y altísimos, señal de fidelidad y obediencia a la moda a la vez que de una personalidad excepcional y única. Una remera blanca con la imagen de un libro abierto, curvado por ondas dignas de la Venus de Willendorf y sin protección bajo la remera a la que, tirante, amenazaban con perforarla, y que movilizando su inconsciente, remitieron a Danilo a sus primeros meses de estado de bebé. Sobre su cabeza, un sombrero de cowboy del que asomaba un pelo demasiado rubio. El micrófono sin cable y el cuadernito de rigor. Sonreía con naturalidad, una sonrisa tan amplia que a la pobre y malparada imaginación de Danilo, no le costaba nada visualizar dos ganchos a los costados de su boca.
Esperaba.
El Super Gran Escritor Laureado, oh, sorpresa, sin sombrero ni gorro de béisbol pero con un birrete sobre sus modestos laureles y una toga que flotaba como la cola del maître (había elegido la solemnidad y la dignidad), llegó corriendo a su lado. Y allí, para frenar su carrera, se clavó con las piernas separadas, pero con tanta dignidad que no sólo parecía estar subido a un caballo de bronce, sino ser de bronce él mismo.
La anunciadora, cuando vio la cámara de televisión que husmeaba encima de su cabeza, y las luces intensas de los reflectores que la iluminaron, con una lentitud casi perversa, se llevó el micrófono a la boca como si fuera a darle besos, alzó el cuadernito con actitud de colegiala y con voz aniñada que creería sexi, empezó:
"Hola. Mi nombre el Guenube, pero me pueden llamar Guen. (Pausa, sonrisas a la izquierda y a la derecha. Nada ocurrió.) Sus Majestades, Grandes Eminencias, Super Grandes Escritores..., en nombre de la Comunidad de Eutopía, tenemos el infinito honor de presentar a una de las luminarias de las letras, un Inmortal del Parnaso, quien esta noche Gloriosa del Centenario, nos brindará un discurso intitulado 'El Abrazo de las Culturas'. El Super Gran Escritor Laureado tiene absoluta conciencia, verdadera y auténtica comprensión del público que lo escucha. Es más, les aseguramos que además de breve, será altamente dinámico. Pero antes de levantar la barrera que dé paso a su magnífico verbo, algunas palabritas, necesarias, sobre su Distinguidísima Personalidad. (Pausa) Dónde nació, no tiene mucha importancia, baste decir que desde su más tierna infancia sintió debilidad por lo Eutopeo, tanto es así que, como lo sugiere él mismo sutilmente en uno de sus numerosos artículos que hicieron historia, sin temor ni falsos pudores, nos informa que debe su iniciación sexual a una mujer Eutopea. Satisfaciendo la sed del hombre y de la mujer actuales por la novedad, con su increíble talento, enriqueciendo de paso la cultura universal, les hizo llegar los mitos más complejos de los indios de su tierra natal, aztecas, mayas, incas, y, por su increíble sensibilidad, hasta los de las tribus más olvidadas, rescatándolos de un olvido y de una soledad de cien años. No es casualidad que, según las estadísticas de la UNESCO, después de Lenin y la Biblia, sea el escritor más traducido y que se lo lea más que el Libro Sagrado que se reparte gratis. Con su Padre Diplomático, recorrió países y absorbió todas las culturas, de lo que dará testimonio en su magnífica charla. Fue candidato a Presidente, pero las Musas decidieron su verdadero y auténtico destino. Fue Embajador, pero supo ser coherente consigo mismo y abandonó el cargo en un momento muy oportuno. Actualmente, infatigable, por temporadas, viaja por el mundo llevando su mensaje de Libertad y Democracia. Por su capacidad de trabajar en la fría y neblinosa Londres desde las 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde, se lo llama cariñosamente El Escribidor. Y ante esta realidad virtual que estamos viviendo y en la que no somos más que fantasmas que respondemos al llamado de no se sabe de quién o de qué, preocupado por el futuro pero siempre optimista, con muy buen humor, con una modestia que en un autor de su renombre parece innecesaria, se llama a sí mismo El Dinosaurio. (Pausa. Danilo observó que las Eminencias cabeceaban y de la plataforma de abajo subía un murmullo. La presentadora terminó de dar vuelta la hoja.) Señores y Señoras, no queremos demorar más sus bellas palabras. Sólo agregaremos que el Gran Escritor, sensible a la Ecología, pero ningún fanático, ni esto ni aquello es su lema, para ahorrar papel y llegar a todos los rincones del mundo, lo que es decir a todos los corazones, tiene su Universo Literario llamado Biblioteca del Laureado, en el WWW. La dirección es: http://www.laureado I/com, virus free, encontrarán sus Obras Completas en 49 idiomas vivos, a las cuales, por la módica suma de 0,09 centavos de euto cada página (Eutocard, Visa o Cuenta Electrónica), pueden acceder fácilmente con un simple clic. Quienes tengan impedimentos para la lectura o los que no puedan asistir a sus extraordinarias lecturas en público, orientándose por símbolos, con dos tres clics podrán escuchar en Vivo y en Directo la Voz del Laureado leyendo sus fragmentos. Esto no incluye gastos extras; es una gentileza del Super Gran Escritor. Los que quieran, con el mismo método de pago ya mencionado, y algunos clics adicionales, podrán ir accediendo a la Intimidad Ilustrada del Gran Creador, su casa, su jardín, su cocina, su gabinete de trabajo, donde, casualmente, siempre lo encontrarán leyendo un clásico; su dormitorio y allí, su cama, en la que, recostado sobre una almohada en forma de corazón, escribe sus novelas eróticas en las que es un Modelo y Maestro. No olvidemos su frase famosa: 'El sexo es importantísimo'. Y por si todo esto fuera poco, bajo el lema 'Todos podemos ser escritores', el Super Gran Escritor ofrece un curso para escribir novelas en ocho lecciones, 10 eutos cada lección, o un dinámico curso de periodismo, precio global 20 eutos. La tecnología más avanzada del 'Habla-escribe', suplirá y compensará cualquier limitación del estudiante. Si acceden, podrán participar gratuita y activamente en las páginas enviando su Opinión. Información para el consumidor astuto que se orienta por el Libro Verde: las horas de oferta son de la una de la mañana hasta las seis. (Pausa, suspiro) Y ahora, con Ustedes, el Doctor Honoris Causa de Cuarenta Universidades, Premiado en todos los Países, a punto de entrar en el Guinness Book of Records por la cantidad de sus publicaciones en revistas para la mujer, el niño, los ciegos, los ancianos, prólogos de libros, el Gran Titán de la Literatura, el Super Gran Escritor Laureado."
Danilo miró al Laureado que tuvo un movimiento de sorpresa como si no se hablara de él; rápidamente metió el espray en la boca y con un puf, se aceitó la garganta y corrió "¡Guen!" "¡Guen!", detrás de la anunciadora que se había olvidado de darle el micrófono.
Ya con el micrófono en la mano se subió al pedestal, miró el horizonte como el capitán de un navío, bajó, lo corrió un poco para ubicarlo con exactitud bajo los reflectores. Una vez de nuevo arriba, después de pegarle un elegante giro a su toga y acomodarse el birrete, habló así: "Su Majestad, Grandes Eminencias, Señoras y Señores, amados y entusiastas lectores de mis páginas en el WWW" (como muestra de su amplia cultura, su adaptabilidad al multiculturalismo y su ductibilidad, como el Papa sus mensajes, excepto latín, repitió esta introducción en cinco idiomas eutopeos acompañandola con cinco inclinaciones) siento un orgullo infinito y un placer inmenso de estar aquí y de compartir con ustedes, este abrazo cultural...". (Se detuvo y rápidamente, del bolsillo interior de su saco, extrajo un mini note book, cosa que le confirmó a Danilo la escasez de papel y, dolorosamente, le recordó a Eka.) "Cuando me honraron con la invitación para dar esta modesta charlita, casualmente estaba leyendo... (se fijó en el note book) ...la Inmortal y Universal... (Desde abajo surgieron voces: 'El Quijote, seguí'. 'Seguro en la parte donde Sancho le dice al Quijote o éste a Sancho bla bla bla'.) "Para un abrazo universal, estoy convencido de la absoluta necesidad de descubrir otras culturas. Personalmente, tengo el inmenso placer de poder volcar mi larga experiencia adquirida y vivida no sólo en la época feliz de mi infancia en el que mi Papá era Diplomático, sino en mis infinitos viajes..." (El perro Pluto reapareció con la lengua afuera y husmeó a Danilo y lo distrajo. Después unas caricias, lo apartó con un "¡A la cucha!".) "Si hace un tiempo, alguien había dicho 'Todo es Política', no cabe duda que hoy sabemos que 'Todo es Cultura' que nos abraza... (Problema cultural del seseo, "abraza", ¿de "abrazar" o "abrasar"?)...y mal entendida, porque depende de cómo se la use, ha generado odios y rencores. Sin ir más lejos, baste dar el ejemplo del Super Gran Escritor, quien, todavía hoy, después de cien años, no puede circular libremente por el fatídico fatah y cuya ausencia lamentamos por los cortes de presupuesto que no pueden pagar sus body gards. ¿Qué decir de los Campos de Concentración, del horroroso Auschwitz...?". (Danilo pensó como un relámpago, que si daba la lista de todo los horrores, nunca jamás llegaría al año 2058. Confirmando su pensamiento, desde la plataforma inferior llegaba un murmullo sordo y algunas voces no muy educadas para un ambiente tan elevado y distinguido. "Ya tuvo que colgarse de los perseguidos y los muertos", "También es Cultura y queda muy bien", "Sí, dale, ahora nombra a los niñitos pobres y la falta de vacunas y lechita", "A los Empresarios, los Mártires de nuestra época". Sin embargo, honesto como era, bien podían ser las voces de la envidia de su infinitamente vasto mundo interior, en el que, además de las innumerables habitaciones y dormitorios sin cama, por los laberintos, como un ulular lejano, soplaban vientos cargados de voces de resentimiento acumuladas durante su larga existencia.)"... Tal como dije con la frase que me pertenece, 'Todo es Cultura'. Y la cultura, incluyendo a los hombres y mujeres que trabajan en las áreas de la comunicación, de las humanidades, las ciencias, los deportes, la cooperación internacional ("No deja afuera a nadie, ¿ehh?" "No, todos son clientes potenciales"), y, coronándolo todo, la concordia, que, nos dice el infinitamente Super Gran Poeta Shakespeare, la cultura es mucho más, es la música interior del ser humano y Internet, el Web, la auténtica telaraña del alma..."
Apenas pronunciada la palabra "música", el ulular lejano se transformó en sones de música que hendieron el aire. No, de ninguna manera, esa música no venía de su mundo interior ni de los parlantes, sino de la mesa. Observó: la simpatía y la comprensión lo invadieron. Cien años de responsabilidades, de luchas por el bienestar de la humanidad, cansan a cualquiera. Para relajarse y concentrarse mejor en el Mensaje del Laureado, Las Eminencias habían cerrado los ojos, y ahora, vencidas por el tiempo, parecían dormir. Sin embargo, no. Las mejillas del alemán temblequeaban y sonaban como pergaminos de tambores, recordando los cascos de los caballos de la Cabalgata de las Valkirias, un Adagio Molto Enérgico, muy wagneriano y culto.
...el canto Coral del Olimpo donde se premiaba conjuntamente a los deportistas, artistas y estadistas...."
Con un Adagio Molto Solemne, hendió el aire la música de Pompas y Circunstancias, emitido por la Dama de Hierro al que siguieron en el acto, Allegro Molto Picaresco, los compases de Carmen. Los aires del antiguo imperio Austro-Húngaro, Ruvido Officiale ed Obstinato, llegaron con la Marcha Rákóczy. El italiano lanzó los primeros compases de La Mamma, en un Figlio Molto Appasionato.
Danilo volvió a prestarle atención a la conferencia.
"...el canto coral del Olimpo donde se premiaba conjuntamente a los deportistas, artistas y estadistas... los laureles de gloria que Píndaro atribuye a los triunfadores... (El Gigante de las Letras alzó discretamente la mano para tocar los propios laureles) ....un abrazo de la Antigüedad, un gran rey y poeta que nos pertenece a todos, Salomón...hoy, el abrazo de la humanidad visible pero también invisible, la olvidada, la marginada...(Como de fuentes etéreas, en Molto Sedante, se escuchó el susurro armonioso del agua en los Jardines de Aranjuez.) Permitidme Alteza... el Gran Abrazo que abarca desde Israel, Palestina, y el Levante, Pasando por Grecia e Italia, y mucho más allá, pues las suaves olas del Mediterráneo... (consulta al note book)...olas que también bañan el Mediterráneo Americano que es el Caribe y el Golfo de México, Mare Nostrum lleno de pececillos, y su Abrazo llega al Magreb y Egipto..." (Danilo, un poco mareado por los saltos a través de los continentes, como un partido de tenis de Titanes, o porque el aire del ambiente estaba un poco cargado, casi sin darse cuenta tomó las hojas de la carta al Rey y se abanicó suavemente.) " ...un reencuentro de las culturas ...la de Tel Aviv y Jericó..., la de acá y la de allá..., Alejandría y Nueva Orleans..., la de acá y la de allá..., la de Palermo y la de La Habana..., la de acá y la de allá..." (Y mientras Danilo, abanicándose, escuchaba las voces de su interior o de la plataforma inferior -"Ja, parece que le gustó la fracesita", "Sí, la debe encontrar supremamente poética, de acá y de allá, en ningún lado"-, quizá por las hojas con la que se apantallaba que actuaron como varita mágica, la silueta que se había borrado y desaparecido en los laberintos de su mundo interior, lentamente, muy lentamente (con el corazón palpitándole, Danilo aceleró los vaivenes de los papeles), el delicioso contorno primero, luego los volúmenes más deliciosos aún, finalmente la canasta, se materializaron delante de él.
"....Pero el problema de la mujer, del anciano, del niño, del marginado, del pobre... de acá y de allá, como los de la Cultura, son Universales..."
Y mientras el Laureado, según las voces, seguía compitiendo con la Madre Teresa, Danilo, embobado ante Eka, inmovilizando las hojas y bajándolas, por fin pudo articular: "Criatura, ¿dónde estuviste? No te imaginás cómo te extrañé y cómo sufrí". Eka, sin apartar los ojos de los papeles, en un Molto Amoroso, le respondió: "Me imagino, se le ve en la cara. ¿Qué le pasa?". Danilo suspiró, y antes de responder, buscando inútilmente los ojos de Eka, cerró los suyos para explicar en un Molto Sufrido: "Ay, dolor, un infinito dolor, los marginados, los pobres del mundo, hambre, sí, tengo un hambre infinita". La voz de Eka le sonó Molto Compasiva: "Oh, lo comprendo muy bien. El pan es un problema tan grande como el del papel". Danilo abrió los ojos y descubrió los de Eka devorando el papel.
"...Concordia y Paz, un Premio que brinda esperanza y un futuro promisor a los que..."
Danilo, desesperado, miró alrededor buscando sin saber qué y, quizá por la palabra "Premio" que acaba de emitir el Laureado, desde la plataforma inferior, sobre cuellos alargados como el de Alicia en el País de las Maravillas, vio un paisaje de cabezas y hasta creyó oír husmeos y palabras como "¿Dónde?" "¿Cuándo?" "¿Cuánto?".
"...futuro promisor, Todo es Cultura, la esperanza del pan nuestro de cada día en la mesa, los fideos que trajo Marco Polo de la lejana allá, allende la lejana Muralla...de la más cercana, la mar por muralla y que, de allá, trajeron los Conquistadores, el maíz, las papas, el tomate incorporados y perfeccionados por la sofisticada cocina eutopea de aquí..."
Tal vez inspirado por la breve pero magnífica enumeración histórica del Laureado, recordando un libro, La búsqueda de las especias, Danilo recurrió a la desesperada y última solución pacífica que creyó posible: el trueque. "Decime Eka, si te diera estas hojas, ¿qué me darías?". Eka, esta vez, clavó su bellos ojos en los de Danilo, y exhaló: "Oh, Danilo Danilo, si me diera esa hoja, yo superaría a mis rivales y batiría un récord. Y... y (aquí suspiró) y le daría...le daría toda mi alma". "¡¿Eso sería todo?!" "Oh Danilo, no creo que usted sea una persona ambiciosa, vana e insaciable. Usted debe saber que al mundo sólo le falta amor, el don más apreciado." Y con una sonrisa angelical, empezó a balancear las caderas.
"... Con la palabra, repito, hemos superado los cien años de soledad de Eutopía y hemos podido fundar una Cultura que unifica continentes, la aldea local y la aldea global, la de acá y de allá, confirmando el Gigantesco Abrazo de las Culturas, el dulce abrazo de la bella Dulcinea, a fin de enfrentarse, con su caballero Don Quijote, a los desafíos gigantescos, los intelectuales, los molinos de la realidad y, en la Catedral Global en la que dialogamos, los desafíos del Nuevo Milenio. ¡HE DICHO!".
El enérgico final. Más bien un grito, dio su resultado. Las Eminencias volvieron a la realidad, y como si ya lo tuvieran grabado en sus genes, batieron delicada y suavemente las manos..
Danilo, mareado por el balanceo de las caderas, gimió: "Ay Eka, eso del abrazo, claro que acá, ¿no te inspira, no te dice nada?". Eka, deteniendo el vaivén, miró al Laureado que en ese momento volvía a la mesa: "No sé. Aquel señor habló medio raro. ¿Quiénes son Dulcinea y ese caballero Don Quijote?". Danilo sonrió con ternura: "Podríamos ser nosotros y de acá para allá, buscando aventuras, viajar juntos". Eka pensó y dijo: "Señor Danilo, todo esto es muy complicado para mí. Pero si me da esas hojas, le aseguro que si nos encontramos en el banquete de Odín, aunque estén prohibidos los favoritismos, le voy a servir más hidromiel que a nadie". Danilo dudó de la promesa: "Decime, Eka, por lo que yo sé, para trabajar en la mesa de Odín hay que ser virgen. Entonces, ese cinturón con la leyenda 'Liga Juvenil Pro-Sex', ¿qué significa?". Eka abrió los ojos, lo miró ¿como con lástima? y: "Ay, Danilo, usted es encantador. La inocencia personificada. ¿Qué quiere que le diga? Use su imaginación".
Para Danilo, fue demasiado. De tanto usarla, ya la tenía gastada. Las ilusiones definitivamente perdidas, le entregó las hojas y cerró los ojos para no verla desparecer. En sus oídos entró un "Oh, gracias, muchas gracias, señor Danilo. No olvidaré mi promesa".
Cuando los volvió a abrir, se encontró con el Maestro de Ceremonias que llegaba con saltitos amanerados. Continuó sus saltitos en el mismo lugar y anunció un intervalo con un delicado refrigerio y con optimismo y alegría, trompeteó la Visita del Heraldo Multimedia de las Buenas Noticias para después.
El Gran Coro
Y se hubieran seguido saludando, sonriendo y saludando si el Maestro de Ceremonias no hubiera batido palmas y exclamado ¡Atención!, para luego señalar hacia la plataforma por donde había entrado Danilo, ahora convertida en un escenario. La música funcional se apagó y los reflectores iluminaron una orquesta de cuerdas cuyos instrumentos estaban pintados de colores violentos, rojo, naranja, verde y, a un costado, un piano o un órgano embadurnado como un tanque de guerra camuflado. Al fondo, en fila ascendente, el coro. Todos estaban vestidos con prendas sencillas, humildes, de esas que vende el Ejército de Salvación.
Por unos segundos, sólo se escucharon los splash splash de las olas. Danilo, amante de la cultura y de la música clásica, observaba con una avidez que se intensificó cuando desde un costado de la plataforma, apareció caminando una mujer alta con el cabello rubio y largo como el de una Valkiria, vestido rojo, escotado y con varios tajos por donde sacaba sus piernas largas largas, y los pies enfundados en tacos altos a la moda, gruesos, en los que las mujeres, más que caminar, navegaban, y, en este caso, ideales para mantener la estabilidad frente a los vaivenes de la nave. Pero, ¿sería una auténtica Valkiria? Hum, las piernas sin medias le parecieron demasiado blancas, casi cadavéricas, "No critiques y entendé, las Valkirias no usan medias y allá en el norte hay poco sol", se dijo.
La Valkiria cruzó toda la plataforma y llegó hasta un micrófono al otro lado del escenario, se detuvo y se equilibró con las piernas fuera de los tajos, sonrió, sonrió y siguió sonriendo con las piernas, con los muslos, hasta que abrió un librito del que colgaban cintas, y, una sonrisa más, con voz vaginofónica, seria pero sensual, que de la misma manera anunciaría un terremoto y daría la cifra de los muertos, leyó: "Sus Majestades, Grandes Eminencias y Personalidades, Super Grandes Escritores, Grandes Escritores y Artistas, Amados Consumidores, Activo Pueblo Televidente, en nombre de la Comunidad de Eutopía les doy la Bienvenida a este Hermoso y Alegre lugar para la Gran Festividad del Centenario. Inauguraremos la Festividad con, ¿qué mejor?, una canción de Esperanza que será cantada por los tres tenores, más famosos y populares en la actualidad. Es inútil hablar de su celebridad, sus voces doradas son mundialmente conocidas y las han emitido frente al Presidente de los USA, la Reina de Inglaterra, el Rey de España, el Papa, los magnates de Texas y en una muestra de sensibilidad, frente a los pobres de Ruanda. He aquí algunos comentarios de los críticos más calificados: "Quedé fascinado", de El País. "Me sentí trasportado a otra dimensión", del New York Times. "Por primera vez, escuchándolos, logré la Unidad Mística", de Le Monde. Con un repertorio variadísimo, una exquisita melánge de jazz, spirituals & gospels, folklore universal, operetas, y óperas en arreglos, piezas magníficas y extraordinarias que cantan al Amor, a la Familia, a Dios, a la Patria y al Hogar, tienen un total de 19.824 actuaciones. Embelesados por esas voces fascinantes, las multitudes, un total de 9.006.000.564 personas, las han escuchado con los corazones conmovidos en todos los rincones del planeta, hasta en los campeonatos mundiales de fútbol. El más cotizado de ellos, el m 1, ha aceptado el honor de cantar aquí al precio de un millón de eutos (aplausos atronadores, aullidos, gritos de la plataforma de inferior), el m 2, por setecientos mil (aplausos y gritos más apagados) y el m 3, por trescientos mil (aplausitos), dinero del que con una muestra generosísima de sus almas, de cada bemol emitido, deducibles de sus impuestos, donarán un centavo de euto a Cáritas. La canción de hoy es popularísima. Su tema central es el amor y la esperanza que le hace falta al mundo y que lleva más de once millones de CD vendidos a 9, 99 eutos y hoy tiene más actualidad que nunca. Para más información, aclaramos que el CD dura 65 minutos y que incluye otras canciones alusivas a diferentes Holocaustos, a los campos de concentración y exterminio, a las Madres de la Plaza de Mayo, canciones que exaltan el Vigor de la Juventud y la Sabiduría de la Tercera Edad. El consumidor astuto, aprovechando los grandes sales de Navidades, lo podrá comprar a 6,99. La canción de hoy la escucharán en un arreglo y adaptación especial para coro, tenores y el Gran Festival. Es un arreglo exquisito para tres tenores dialogados en el que la utilización de las cuerdas para el diálogo señala la riqueza de los volúmenes y las melodías amplias, de concepción profundamente lírica a partir de la prosodia de las lenguas de la Comunidad. Para evocar las ausencias de las Ciudades, La Gente, los Pueblos, los Niños Pobres, esas Esperanzas del Futuro, la canción juega entre el registro lingüístico-poético y metafísico-filosófico, pero, a no preocuparse, este juego se realiza a nivel coloquial y es fácilmente accesible a la mayoría popular.

Urbanyi, Pablo, 2058, en la Corte de Eutopía, Buenos Aires: Catálogos, 1999, 219 pp.
ISBN 950-895-060-9
Pablo Urbanyi no deja de sorprender en cada uno de sus libros. 2058, en la Corte de Eutopía no podía ser una excepción. Mientras un buen número de narradores sigue buscando en el pasado la veta de su creatividad, la novela histórica y sus variantes como las biografías noveladas, síntoma de decadencia según Adorno, Urbanyi toma el camino opuesto. Su estilo es coherente con una frase que tomó de Roa Bastos: "No vale la pena escribir si no es contra algo". Toda su obra se identifica con esta consigna, desde sus inicios como escritor con Noche de revolucionarios (1972), -mini-laboratorio de su estilo-; Un revolver para Mack (1974), -una parodia de la novela policial argentina-; En ninguna parte (1981), -una sátira de la vida académica en los países del norte-; De todo un poco, de nada mucho, (1988), -una trilogía con toques de parodia posmoderna-; Nacer de nuevo, (1992) -cuentos y viñetas que destacan por su fino humor; Silver, (1994), -novela finalista del Premio Planeta de Argentina (1993), -una sátira a nuestra pretendida civilización, y Puesta de sol (1997), una novela dura, pero con la marca indiscutible del humor que caracteriza al autor. Esta trayectoria se sintetiza o se condensa en esta nueva novela de Urbanyi, en la que el humor y la sátira mordaz no ofrecen concesiones a nadie, incluido el propio narrador. Durante el desarrollo de la novela, gradualmente irán cayendo, bajo la óptica agrandante del humor, tipos e instituciones, escritores, artistas y una masa informe de mendigos culturales, los más. Por esa tenacidad que tiene Urbanyi de ir siempre a contramano, ubica su novela en el futuro y desde allí observa con rigor y sin ninguna muestra de piedad a los políticos, a los grandes escritores, a los artistas y personalidades de la cultura contemporánea. El tiempo, igualador infatigable, es el motor que pone en marcha la narrativa, marcado desde la tapa del libro con la representación de un reloj roto, que simboliza el tiempo roto o quebrado. Es por este quiebre temporal y espacial por donde Urbanyi va a iniciar su historia, la cual comienza un mediodía, cuando Danilo, un escritor del montón, recibe una invitación para asistir a un banquete para celebrar el Centenario de la Gran Comunidad de Eutopía, en el año 2058. Toda semejanza con la Unión Europea y la homogeneidad de la sociedad actual en general corre por cuenta de la imaginación de los lectores, los cuales no van a necesitar mucha ayuda para identificar cultura, objetos culturales y sus representantes por orden de importancia. Para Danilo ésta es la oportunidad de su vida. Sin embargo, repitiendo el ritual de los grandes escritores, intenta representar un papel importante y hacerse rogar pero el lacayo le recuerda que debe decidirse ya que la nave está a punto de partir. Curiosamente, el lacayo le pide que se identifique, no con un libro u obra maestra de su creación sino con alguna marca prestigiosa, con algún "símbolo de felicidad" o "con algún elemento cultural típico pero universal, que lo destaque" (12). Con la pava y el mate como elementos culturales de identificación criolla y universal, Danilo acepta ser guiado por el lacayo hacia el Gran Banquete de Eutopía. La subida al salón de ceremonias y luego la llegada al lugar se presenta como una especie de "ascenso" a los infiernos para Danilo, quien poco a poco va a ir descubriendo la vana retórica del encuentro y las contradicciones de un mundo que comienza a oler mal. La cultura en el año 2058 ha pasado a ser un objeto más de consumo, tan importante como una hamburguesa o un chicle globo al lado de obras maestras de la literatura que compiten por un lugar: Aristófanes, emparejado con el aceite de oliva o los higos griegos, el inmortal Shakespeare, con el rost beef y el whisky, Cervantes con los pulpos a la gallega, Rabelais y Molière con el patê de foie, Dante con los spaguettis, Goethe con el chucrut y costillas de cerdo ahumadas (50). La Idea de Cultura que se desliza por la novela de Urbanyi es una especie de panacea contra todos los males de la humanidad. Sin embargo, salvo para ocultar una triste realidad, es algo tan abstracto y moldeable como la nave que transporta a los invitados en un mundo con hambre de cultura, visto desde una Babel cultural que no ha conseguido aún establecer una lingua franca. "Ya lo señaló el Super Laureado, "Todo es Cultura", pondremos énfasis en los temas Culturales" (107), anuncia el Heraldo de las Buenas Noticias. Sin embargo, estos temas culturales no dejan de ser pobres muestras desarticuladas, envueltas en la grave pomposidad de la ocasión. El aburrimiento del discurso de la Felicidad o de las Buenas Noticias también pesa y así se oyen "leves ronquidos pero culturales" (116). En un mundo donde todo es válido, todo es cultura, todo es cultural, no es de extrañar, como dice Alain Finkielkraut que "un par de botas equivalgan a Shakespeare", pero lo peor es que "las fronteras entre cultura y entretenimiento se hayan borrado y ya no haya un lugar para recibir el arte y darle un sentido". 2058, en la Corte de Eutopía, es, como la mayor parte de la obra urbanyiana, una reflexión profunda, no exenta de una fina y amarga ironía, sobre la cultura actual y sus íconos representativos a los que se pasa minuciosa revista. El banquete de Eutopía es un ejemplo claro de estas especulaciones, que recuerdan el temprano desencanto de Ulrich, el célebre personaje de Musil, cuando oye por primera vez que a un caballo se lo puede llamar genial, claro que esto sucedía en 1913 y en el año 2058 muchas cosas habrán cambiado. Desde 1516 en que Tomas Moro acuñó el término utopía, (no-lugar), la palabra ha recorrido un largo camino en la búsqueda de un lugar ideal. Pero, ¿ qué pasa cuando la utopía o los sueños se hacen realidad, cuando se vive aparentemente en el mejor de los mundos posibles? A diferencia de la utopía de Moro, esta nueva utopía tiene un lugar y una fecha determinados: Eutopía, año 2058. El prefijo negativo del no-lugar ha sido remplazado por eu, feliz, topos, lugar: lugar feliz, (el buen lugar, o reino de la Felicidad), un lugar donde el grado de bienestar se mide con el termómetro del consumo y donde los consumidores, satisfechos de encontrar la felicidad en objetos materiales u objetos culturales, (recordemos que todo es cultura), aseguran sus símbolos de felicidad como si fueran perros frente al altar del Márqueting. El dios del consumo los convertirá en héroes, como se muestra en "La visita a los héroes" (131 y ss), un verdadero cuadro grotesco del 'hombre - perro- consumidor', "con los trastes pegados al suelo, las patitas de atrás quebradas, las de adelante apoyadas en el piso, con objetos en las bocas, parecían perros pero no lo eran: en sus bocas nada de huesos, sino nobles productos de mercado" (134). En el campo literario de Eutopía, la uniformidad ha llegado a ser la norma cultural. Ya no quedan escritores outsiders, contestadores, sino que todos han entrado por la boca voraz de las grandes casas editoras que, gracias a la incondicional pasividad de una masa lectora, han moldeado la cultura eutopea. El lector no tendrá ninguna dificultad en identificar por los signos a los tres Escritores Super Laureados o Super Grandes Escritores y su origen latinoamericano, una especie de reciclaje, lo mismo que el de las figuras políticas y su papel por medio de una de las Valkirias. Un aspecto que resulta interesante destacar es el grado de visibilidad eutopea de estos tres Super Grandes Escritores Laureados, los cuales siguen repitiendo los mismos ritos de pasaje. Increíblemente, no figura ningún escritor de Eutopía, excepto los clásicos, mezclados con objetos culturales. ¿Será porque ya no hay diferencias en un mundo cada vez más globalizado o es que los latinoamericanos, al publicar en las grandes casas editoras de Eutopía, han logrado desplazar, con el colorido de sus mitos más frescos, a los eutopeos? ¿No será acaso ésta una prueba más de que ya no "venden literatura" sino objetos folclóricos novedosamente simplificados para eutopeos? En este contexto es significativo el pasaje en que Danilo se asombra por la ausencia de Mega Escritores de los países de Eutopía y le pregunta al Maître por qué no están y éste le responde que "hay que saber morir" (96). Sin embargo, no todos se resignan a esta suerte; una muestra de ello es la rebelión y consecuente cobardía de los artistas y la represión soft de éstos que se conforman con unas galletitas, pan y circo. "Así parecía confirmarlo el silencio cada vez mayor de la plataforma desde donde se empezaron a oír los crujidos de dientes eutópicos que partían las tabletas y luego los crunchi crunchi de la masticación, cada vez más numeroso"(164). Políticamente incorrecto, Urbanyi no hace nada por diferenciar la palabra Hombre, genérica por una más incluyente. El Nuevo Hombre que surge es un hombre mediático, que vive con satisfacción y orgullo por el éxito eutopeo que ha logrado. "El nuevo hombre, sabe que ante las infinitas oportunidades que le brinda la vida, es responsable de sus actos más mínimos y todo depende de él" (116). Una síntesis del libro se da en la sección titulada "Los Feúchos" (189-201), donde se repite la historia y ésta alcanza ribetes de corte marcadamente político, que juega con la fuerza contrastante de una realidad que pocos se animan a ver a la hora del gran banquete. Una especie de fatiga de compasión, nada nuevo por cierto, se escurre por entre la fatuidad de un banquete al que no todos han sido invitados, a pesar del clima democrático que se le quiere dar al acontecimiento. Los Feúchos, es evidente que desentonan, son una amenaza para los que se han embarcado en la Cultura de la Felicidad, cuyo acceso es el Consumo. Los Feúchos vienen a ser los aguafiestas del gran banquete neo-liberal, "auténticos outsiders postmodernos que eligieron una forma de vida alternativa de consumidores pasivos" (190), según uno de los Super Laureados, pero para Danilo no escapaba que acaso fueran " mensajeros acuáticos que había mandado Dios para anunciar el Fin del Mundo o Poseidón para gastar una broma pesada" (189). Broma o no, es indudable que 2058, en la Corte de Utopía, no solo es un ensayo sobre la filosofía y cultura de la posmodernidad, sino también un llamado de atención sobre los excesos a que puede llevar la confianza extrema en un determinado modelo político que no contemple a "los que piden pan" y les "dan tortas". El subtítulo, "Relato verídico", que aparece en la primera página, no hace más que pagar tributo a una de las fuentes en la que se nutre la veta satírica de nuestro autor, el cual no ha hecho más que poner en singular los Relatos verídicos de Luciano de Samósata, con los que guarda una increíble actualidad, a pesar del tiempo que lo separa del escritor greco-romano. Este "relato verídico" de Eutopía sirve para corroborar la intención manifiesta de Urbanyi de asestar un duro golpe al realismo, elevando al máximo el grado de verosimilitud y credibilidad a su fantasía futurística. No es de extrañar que lo consiga a pesar de todo, como se expresa en la contratapa del libro: "Quizás su historia no sea tan lejana como se lo imagina, quizás se ubique a la vuelta de la esquina y lo que creyó seres humanos del futuro, no son más que los fantasmas del presente, incluido él [el autor] y el lector". Es indudable que Urbanyi continúa siendo un subversivo de la literatura al que no le faltan buenas razones. "La literatura sólo sobrevivirá en la medida en que siga siendo subversiva.[...] De convertirse en mero entretenimiento, entonces sería como una moqueta, no sería nada", ha expresado Günter Grass en una entrevista para El País en octubre de1999. Como haciéndose eco de las palabras del Nobel, 2058, en la Corte de Eutopía se inscribe en la literatura de la rebeldía, de la subversión, como única forma de permanencia en un mercado saturado por la repetición y el agotamiento.
María Elena Lorenzin, Flinders University of South Australia"2058 en la Corte de Eutopía", Chasqui Revista de Literatura Iberoamericana,
vol. XXIX, no. 2, November 2000, pp. 171-174.
Pablo Urbanyi es novelista y actualmente reside en Canadá. Nació en Hungría en 1939 y emigró a la Argentina a la edad de 7 años. Allí se crió, se educó y adoptó la nacionalidad de ese país. Su primer libro de cuentos, con el título de Noche de revolucionarios, apareció en 1972, (Centro Editor, Buenos Aires). Su segundo libro, Un revólver para Mack, una novela policial de tono paródico, en 1975, (Edit. Corregidor, Buenos Aires). En 1975 entró a trabajar como redactor en el Suplemento Cultural del diario "La Opinión" de Buenos Aires. Allí hizo reportajes, entrevistas, notas sobre diferentes temas, crítica de libros, hasta 1977, año en que los acontecimientos políticos, o más bien militares, lo obligaron a emigrar. En Canadá escribió su tercer libro, otra novela, En ninguna parte, que se publicó en 1981 (Edit. Fundación de Belgrano, Buenos Aires) y que también se publicó en inglés en 1982 con el nombre de The Nowhere Idea, (William-Wallace, Toronto) y en francés, en 1988, como L'ideé fixe, (V.L.B., Montreal). Su libro De todo un poco, de nada mucho, una trilogía, se publicó en 1988, (Legasa, Buenos Aires). En mayo de 1992, publicó en Hungría una selección de cuentos con el nombre de A hagyaték (El legado). Ese mismo año, en octubre, apareció Nacer de nuevo, otra selección de cuentos (Girol-Books, Ottawa). En noviembre de 1992, publicó Un revólver para Mack, en francés, (V.L.B. Montreal). En 1993 fue finalista del Premio Planeta Argentino con una novela Silver, la que publicó Atlántida, Buenos Aires, julio de 1994. La misma se publicó en francés por Balzac-Le Griot éditeur en Québec y Francia, diciembre 1999. Sus últimas publicaciones son, la novela Puesta de sol, Girol Books, Ottawa, julio, 1997 y 2058, en la Corte de Eutopía, Catálogos, Buenos Aires, agosto 1999 (Segunda edición de ésta, enero 2001). Además de conferencias y lecturas en Hungría, Estados Unidos, España, Argentina, Canadá y Alemania, publicó cuentos, artículos y comentarios críticos en diferentes medios de los países mencionados. Vive en Ottawa y se gana la vida con alguna que otra beca y con la enseñanza del español.
Más información sobre Pablo Urbanyi en http://www.cyberus.ca/~elrey/