Susana Cattaneo

 


DESPUÉS DE LA LLUVIA...

                        se desprende este olor picante 
                                                          a árbol vigoroso.
Como en las tormentas en que el tiempo
                                             descuelga sus arcanos.
Igual que en las playas donde el trueno y el rayo
                              transportan el misterio.
Ahora disfruto el riquísimo banquete de días
                                         con soles y noches de cometas.
Tal vez como recompensa por lo que algún día vendrá.
      Como pago del destino
                                  por algún futuro dolor.
Hoy se mezclan aromas  de incienso
                                                mirra y eucaliptus.
Pareciera que alguien quiere erigir
                          un extraño templo en esta plaza.
O levantar columnas tatuadas de crepúsculos.
        Todo está mojado.
                               Brilla el pasto entre las perlas.
Del centro de la tierra emerge Jonás
                           sin ira y sin remordimiento.



                          ***



TESTAMENTO

A mi madre, las llaves del Universo.
A mis perras, la magia de la felicidad.
A los militares, un guiso de tornillos.
A Pinochet, un féretro de cartón.
A Cátulo Castillo, un refugio infinito para canes.
A Videla, un destino sin ventanas.
A Frida Kahlo, colores de arco iris.
A Cris, la alegría y toda la música jazz.
Al gato Iván, el misterio de las noches.
A Pilar, mi emoción frente a Sevilla.
A la policía, un libro de modales y sensibilidad.
A los crueles con los animales, mis deseos de muerte.
A Jetzabel, reina judía, un indulto irrevocable.
A Grace, la sonrisa de la Gioconda.
A los toreros, flechas filosas para su corazón.
A Saramago, un aplauso interminable.
A Antonia, la filosofía Zen.
A los colonizadores, un puñado de estopa en la garganta.
A los Testamentos, el concepto de justicia.
A la ideología iraní, la bomba atómica.
A los nazis, la bomba de neutrones.
A Parra, un regalo para Janick y otro para Eiko.
A Copérnico, un guiño de triunfo.
A Alan Parker, un cuadro de Dalí.
A la Camargue, nuevas razas de caballos.
A Cioran, el consuelo de un colega.
A Olga Orozco, la reverencia más grande.
A Pizarnik, siempre el recuerdo.
A la inhumanidad, mi más profundo desprecio. 
A la que fui, la libertad.


                               

                                                                             (Del libro: La orilla más lejana)


*****


SIMONE DE BEAUVOIR


Ella murió en París
            un día turbio
     en que turbios pájaros
  bañaban sus cuerpos en el Sena. 
                 Día que tuvo en sus manos
las marcas de lo eterno.
             Fue una muerte muy grande
- como aquella "muy dulce"-,
                     igual a su vida
                                    de coraje y fuego.



                             ***



Elegantísima con harapos
         recorre caminos sombreados de luz.
   Fresco en el aire caldeado
                 se percibe un perfume
                         de flores encantadas.

                            

                              ***



Efímera o inmensa. O las dos cosas. Caminaba sobre el amarillo de playas destilando sal. Morena, joven, su cabello partía en cada visita del viento a países de rajás y califas. A veces se tornaba invisible cuando era robada por algún caracol enamorado. Pero aparecía luego. Más hermosa, más morena, con más gracia. Parecía danzar, satisfecha, sobre el próximo viaje. Se alejaba. Se perdía. Terminaba siendo una duda entre el estar y el deseo.

 




                                                        (Poemas y prosa poética del libro: Detrás del relámpago)


*****



Escribo el invierno
             mientras la que vigila
       atrapa noches y serpientes.
Protegida de mí
             dessiembro palabras
          por escondrijos y ciénagas.
Entre puertas de lata
                      y sueños de adoquines
un ladrido perrea
             sobre calles extenuadas.
En un octubre de mármol 
                              y eternidad
se incendió mi morada
                  con fuegos de artificio.
         La espera nació así
                            con luces,
                                  colores, aventuras.
Apuñala el invierno
                          todavía.
                 Escribo en sus hojas.
                              En su vientre vacío de soles.
Un ladrido perrea y perrea.
                           Incansable,
                                  el camino se marca.

Escribo el invierno.


                                           ***




NAJDA DE NIEVE

                                                                  El celeste de sus ojos nevaba
                                                                  como su propio cielo.
     
Nadja triste
          por las estepas azules.
Con sus hilachas de tiempo
    y su peso de leña en los hombros frágiles.
Nadja con el pelo de sol
                 mezcla de infortunio y nieve.
Juventud de ceniza y cicatrices.
                     Condena de hielo.
Sonrisa de lluvia
              en el ácido invierno de la vida.
Pollera silenciosa. Trenza apretada.
Najda vencida
        con manos de estopa y luna.
Victoriosa Najda
          con memoria de pájaro.
En la ciudad de sus ojos
        la esperan
                melancolías de azúcar.
Paso lento,
          lentas huellas.
Gris de mañanas.
                 Futuros inciertos.
En gotas de porcelana brillan
                          exilio y canto.
Nadja, bonita,
             tan niña y anciana
        sobre el resplandor blanco del destino.


                                                                       (Del libro: Estrellas en plegaria)


*****



El hombre trepaba marzos ebrios
           y sumergía volcanes
                         en su pecho dorado.
Sobre su vida cruzaban
              leopardos melancólicos
                     y  rotas panteras
                                              danzando
                                      sobre puentes y tumbas.
El hombre
         había dormido
                    el color del desierto.
Olvidaba memorias, 
                         recorría cárceles,
                   libertaba Pegasos sin alas
                                               el hombre.
Y en la inmensidad
                  de su infinita pequeñez
                            se enamoraba del amor.



                           ***

                      


HAY QUE...

   empujar las dunas hacia delante. Cambiar la visión del páramo. Conquistar redes que atrapen oasis a las tres de la madrugada. Descubrir con un largavistas hecho de algas amarillas un archipiélago donde las piedras escondan nidos con huevos de contento, donde se sequen al sol selvas inundadas y el deshielo sumerja desdichas que alguna vez cubrieron de abandono las orillas de la ternura.
   Hay que.
              Ahora.

                      ***     


   Caminó el hombre por las veredas empedradas de gritos. Y los mendigos de todos los bancos de todas las soledades lo miraron con epitafios escritos en sus retinas. Esos mismos mendigos que amanecen cada muerte con la llegada de la noche. Esos mismos. Y el hombre con su carga de mentiras y abandonos entró a rancias estaciones, al silbido de relojes, al plateado torrente de luces de neón. Cubrió la desventura con paño de consuelo. Y los mendigos se acomodaron en sus lechos de piedra en plazas oscuras. Reían y luciérnagas rojas escapaban de sus lenguas, y reían, y reían otra vez.
   El hombre caminó veredas empedradas entibiando la desventura. Hasta que llegó un día sin calendario y todo desapareció.


                                                           (Poema y prosas poéticas del libro: La quinta estación)
 




Alguien no quiere mostrarse;
              alguien se descuida de vivir.
Esta costumbre milenaria
                         de navegar en el dolor
                                    y tomar café
                            junto a sueños decapitados.



                          ***


                                                    Los ojos de los dragones son misteriosos



Hay un tenebroso encantamiento
              en los ojos de los dragones.
De miedo, los cíclopes
                           se ahuyentan.
Entonces, 
                 ya libre,
                        soy el Fénix
y puedo comenzar de nuevo
                                 la Creación.

Hay un tenebroso encantamiento
      en los ojos de los dragones.
Como en las antiguas ruinas
                                  de Birs-Nimrud.

      



                                                                                      (Del libro La diosa suicidada)


*****




Después de morirme
      me siento a mi lado
                   y me espío.
                               Sutil vigiladora 
de mis comportamientos de
                                               muerta,
no cejo en el intento
                         de descubrir pecados.
La noche transformada
               en avispas gigantes
           torna en agujas
                            sus ojos en celo.
Necesito crear endechas
                      que me consuelen
a la sombra
              de la sombra de aquella
que alguna vez habitó en mí.




                                           ***



Hay soles derrumbados sobre el techo de la casa vecina
la nave espacial atraviesa Júpiter y se cuelga de un anillo
la campanilla del teléfono atraviesa la eternidad
mientras en Calcuta la Madre Teresa cose párpados lastimados
la sopa hierve en la olla
y tu cuerpo se bambolea al dar la vuelta a la esquina
una rata grita desde un caño roto
y Lorca resucita porque tiene ganas
si el feminismo usa tapados de visón
está en contra de la ecología y no me sirve
si el machismo no ama a la mujer
sugiero matarlo
por otro bosque un árbol cae moribundo
porque un rayo extraterrestre lo quema
penden los libros de Freud de la nariz de un caballo
que tira de un carro
y una mosca me mira desde el techo
ebrios de moto y boliches
los drogados escriben en el aire la palabra  libertad 
mientras la policía les corta las uñas
del cielo cae una corona de perros aullando
y yo me hago el huevo frito más sabroso de la historia
por Perú hay prisioneros políticos que se mueren de frío
y los miembros de la ETA comen riquísimos guisos de sueños
se escribe en un muro la historia de los Luises
y el sobrino de mi amigo se levanta de madrugada
para evitar la enuresis
en un momento el sol gris me avisa que se agota el tiempo
que vaya a visitarlo pronto
con el sombrero de Proust por regalo.




                                                                           (Del libro: Los destinos infinitos)


*****



El ayudante 
                 enciende cirios de luna
                                               negra.
                                    Los reflejos
del cáliz
          lastiman los ojos del verdugo.
Levanta
        una hostia morada
                                 y sus labios finos
                                            esbozan  sonrisas.
En el infierno
             muere un inocente
                          mientras Dante
                                   echa agua sobre el fuego.

                         


  ***


ENERO 1998

                          A Duna y Gala-( A Tea y Anís)



Este olor a pasto
            que salpica juventud
         en mis entrañas
como un Jordán renovado.
                        Este sol
                           que se viste de gala
para cortejar la noche.
                               El infinito placer
        de sentir sus vidas
                        que fecundan mi adentro.
No hay holocausto,
                                 tributo,
                                              suficiente entrega
para agradecer
               el edén incuestionable
                               de compartir sus horas.
Los sicarios pierden la partida.
                        Una tropa de ángeles
                                                        violetas
surge victoriosa.
        Yo sé que esto seguirá
                                más allá del mundo.
                                    Más allá del último Portal.





                                                                      (Del libro: Más allá del último Portal)


*****



                                                          a Frida Kahlo



Con el dolor
              oblicuo
                     recto 
                          en espiral
de costado a costado
     una paleta de sangre
                 colorea taciturna
pende la cama
                  atada al sufrimiento
la herida
         vértigo asido
                     a la fuerza y la vida
siembra indudable
                 del arte de lo bello
                                  grito de muletas
estallido de luz
                    humo de suplicio
                                         y mordedura.




                      ***



LA CAZA

No hay excusas que expíen
          las culpas de la especie.
Ni renuncias
                 prodigiosas.
Ni arrepentimientos 
                          desgarrados.
Sangra
       un trozo de marfil
  en el oropel
         de tu garganta.





                                                                         (Del libro: Poemas de incienso)


*****



                                                              A mí, la del espejo...


¿Cuál es el disfraz más inocente
              para que cubras
                         ese rostro expuesto
     a índices de dioses?
¿Acaso algún lapizlázuli
                       refulgirá para cubrirte?
Abre arcones.
                    Revisa atavíos
                          traídos en barcos de naufragios.
Migra con tus pecados
                         las tradiciones
     de todas las bienaventuranzas.
Que no caiga sobre ti
                               ninguna calma,
                                              ningún perdón.
En cruz, sobre los cardos,
                     has de nacer, boca abajo, nuevamente.
Tal vez por piedad,
                             o suerte buena,
no necesites, ya entonces,
                      una Esther que clame por tu vida.



                                ***


Devastada
    esta mujer anida sobre el polvo
de una 
      cueva oscura.
                     Trae en sus manos
          puñados de ripio
para usar de alfombra
                         y amortiguar soledades.
Esta mujer
             ha perdido algo demasiado valioso.
                                     Habló conmigo
y no le bastó el lenguaje
                          para contar su historia.
Sólo sé
         que sembrada su memoria
con corazones y cruces,
                      un día la encontraron en un hueco,
                 con la mirada
                        en otro cielo
                                   acunando con amor
            una fotografía.


                           

                                                                     (Del libro: La mirada en otro cielo)
 

Susana Cattaneo nació en Buenos Aires. Tiene editados los siguientes libros: Afrodita en tu alma (poemas); Castalia (poemas); Tu agua de sed (cuentos). Estos tres libros vieron la luz hace mucho tiempo y no se consiguen.
A partir del año 1997 edita: La diosa suicidada (poemas - algunos llevados a video); Los destinos infinitos (poemas), finalista en el concurso de Ed. Poetas Vivos; Poemas de incienso (poemas); Más allá del último portal (poemas), 2do. premio en el concurso Nuevos autores contemporáneos; La orilla más lejana (poemas), 1er. premio concurso Poetas de hoy; La mirada en otro cielo (poemas -algunos de ellos fueron premiados con una mención a nivel nacional en concurso auspiciado por la Municipalidad de Azul); Detrás del relámpago (poemas -algunos musicalizados); Estrellas en plegaria (poemas) 1er. mención concurso La luna Que... ( en impresión ).
Hay en espera para ser editado otro libro: La quinta estación. Obtuvo numerosas menciones a nivel nacional e internacional por su participación en varias antologías, algunas de ellas bilingües, otras editadas en Francia como por ejemplo: Devant le monde, le poète. Tiene un tercer premio en narrativa con el cuento No....
Dirige la revista de poesía y temas literarios: Extranjera a la intemperie.
Varias de sus obras fueron parcialmente traducidas al inglés, francés y portugués.
E-mail: susanacattaneo@ciudad.com.ar

 

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