Virginia L. Janza 

 

 

 

 

 

  

 

 

Infecfloria

 

 

 

 

 

 


Insectos vuelan sobre los árboles

blancos  en movimiento

estrujan las verdes hojas

millones de ellos

desde el agua

homogéneos estiran

el suave sobresalir sin consulta

Ella mira desde arriba

envidia

tanto saber qué hacer

y ella es única

flor que creció de nieve

igualmente imposible

se somete a luces de maravilla

mientras la increpan

soldaditos de agua

 

 

 

 

 

 

 

Idiota aquel que encuentra
la paz entre almohadas
 
Sube blanco el murmullo
cuando el consciente no quiere
aceptar balbuceo
desde la esfera errática
de un silencio de olas
Pero cuándo empezó esto?
Este querer apagar
una noche de velas
silencio amorborlado
y es el presente
QUÉ TE INCREPA MUCHACHA
Aleluya y Adiós
Pero cuándo empezó esto?
Un sabiondo suicidio
de la llama déla
Usted Señora
qué me mira cuando duermo
soy sólo yo roncando a la noche
viajando tranquila pasión de dormido
Y Ud. Señor qué se piensa?
no lo engaño mientras sueño
mis amantes no me esperan
            en las nubes
 
Y si es peor esperar
no me riñen polillas nocturnas
sólo sé mecer mariposas
cuando el viento es en contra
la oruga crece en el agua
El lenguaje de estrella
no es de cualquiera
            el que guste caer         
                                    que caiga
 
yo sostengo sola el nicho
de aquel que supe amar
 
las palabras no eran frases
y él sólo juzgó un nombre
de amapola renegada
blanca azucena marchita
no se miraba en su espejo
 
 

 

 

 

 


La rosa que quiere agradar
sin perfume      no es rosa
los anteojos son excusa
para no ver las arrugas
Sobrevuelan abejas negras
y es muy  tarde en tu rostro
las comisuras que estiraron
sin razón aparente
canas tan jóvenes
de helechos muertos en primavera
 
Y Sylvia Plath qué diría?
 
Creo que este cuerpo
ya jugó demasiado
y qué si me mato entre suspiros                       
Y qué si esto no es poesía?
 
Para qué esperar
el fracaso de la espera


 

 

 

 

Gustaba soñar
el silbido turbio de la mosca
como si tal cosa
se pudiera sorber miel
antes polen de granos
Anginas superadas
son amígdalas escindidas
y el verbo no existe
si es el margen de una hoja
Mi rosa blanca
se espumaba
en jarrones vacíos
qué más decir
el canto sin azúcar
renueva y vuelve a caer
exfoliada azucena
 

 

 

 


Media docena de flores
infectan el aire
y me lleva el teclado
cuando no puedo más
salva una letra
blanco muñeco de cera
sin color se esconde
es solvente entre sábanas
pero acude presto el vaivén
asistiendo penosa
suave cerilla nocturna
y me lleva un no-poder
entre  atomizantes pétalos crisantemos
   no me encuentro
la muda saliva de la hoja
como si no quisieras
te atrapa en pistilos
infecundas las horas

 

 

 

 

 

 

 



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