Luis Alejandro Galvis

 

 

DOS VECES

 


Dos veces nacido
No muere jamás
Sólo el cuerpo
Arde en el sacrificio.

La memoria no descansa
Intercambia
Los fluidos de la historia.

Dos veces desarmado
Siempre delante del escudo
Una espada descargada
Sobre las cadenas
Lo impulsa
Como en la era del aire-mar.

Y ahí está el sitio:
Fuegos atravesando el sur,
Nube desbordada sobre las calles,
Una replica,
Bandada que inicia la migración
Y se desperdiga porque
No todos podrán
Volver al nacimiento.

 

 

 

DOS CIUDADES

 

No confíes en el reloj
De sal
Ni en el cuerpo petrificado
Por este símbolo:
Esta carne lenta
Se mantiene roja,
Mal oliendo
El aire que aún la tolera.
Es una traición
El fuego que viene del norte
Quemando la hierba.
Ilumina el vacío con el cuerpo,
Se justo y usa
Esta hora azufrada
Para sitiar la muerte
Y la negación
Dale a la piel su minuto
En el trono más alto.

 

 

 

DETERIORO

 

Como pirámide y pagoda
Amadas y violentadas
Por la maleza
Andan aceptando
Un poco de raíz
Fingiendo eternidad
Y que no importen
El mono y el fruto
Mientras del otro lado
Alguien sea turista.
De esta selva de ciegas
Criaturas sólo escapa
El monje por la rama
Más delgada
Hasta que cerca de la cima
Se rompa el cuello
Antes de caer
En una simple postal.

 

 

 

CIENTO SIETE PASOS

 

El edificio de la calle Lubiére
De la calle trece:
Antiguo templo
De los que murieron
Para liberarse
Desde Junio anda enmallado,
Ahora está prohibido
Utilizar el piso veintiocho
Como cadalso
Pero aún siguen descubiertas
Las escaleras que llegan
Al penthouse:
Una espiral oscura
Que en apariencia asciende.
El que entra allí no ha vuelto a salir.
El conserje y su fiel Caronte
Intuyen que algo pasa
En la complicidad del pasillo
Y los pedidos diarios
De ron y cigarrillos.

 

 

 

VIEJOS AMIGOS

 

Mi cabecera
Es la cola de un viejo diablo:
Desnudo y sin deudos.

Llegó a mi noche
El miércoles veintidós

Alguien le dijo de mis palabras
Y ha venido a ver si yo puedo
Conjurar sus desgracia.

Desgracia que nos une
Porque fui yo quien amó
Su rosa predilecta
Y me preocupa
Que haya reconocido
El olor de un sueño húmedo
Que tuve la otra noche:

Fue mi fantasía de ser jardinero
Y sus ganas de hacer sentir
Hasta el miedo
Nuestro mutuo silencio.

Todo esto tiene a este príncipe oscuro
Distraído y ausente
Preocupado
Por el tiempo que pasa
Y el no poder hallar
En la tierra como en el infierno
A su penitente más seguro.

 

 

 

PARAMO

 

Afuera de la ventana
El parto parece terminar:
Se rumora que nacerá ciego,
Un cuerpo demasiado blanco
Para este tipo de suelos.
Y el pobre primogénito
Sólo advierte
De su nueva soledad
El crujir que se hará huesos
Más largos,
Miedos más animales,
Uñas haciéndose garras.
El frió y la humedad
Sabrán darle abrigo
Y en un par de horas
El dolor cesará,
Se habrá rejuvenecido
Por vez primera
Cuando del llanto
Pase al asesinato.

 

 

 

DECADA

 

En el cruce de caminos
La hierba guía la montaña
La flor persigue el viento

 

 

 

EL CENTRO

 

La ciudad desde ayer
Transita en el sueño
De la niña
Ahora son una sola
Distancia.

 

 


LUIS ALEJANDRO GALVIS ( SUAITA, COLOMBIA 1973 ) Es estudiante de Administración Cultural en la Universidad Católica de Chile. Realizó estudios de literatura y marketing. En Bogotá, es corresponsal en el exterior de la revista Taller de la Hoja de Colombia. Posee un libro de poemas llamado "El viento perdido". Ha tenido asuntos muy serios con una abogada desde hace varios años.



Contacto: escudero_galvis@yahoo.es


Volver a biblioteca

Página principal Zapatos Rojos