Mabel Pan

 

Gota tras gota tras ojo tras sangre; uno tras otro, instaurando un ritmo que olvida y actualiza a la vez- un palimpsesto de la noche, tras noche, de las noches. La luz nocturna baña el mundo con su luz opaca. Como una pintura, el mundo vuelve a ser creado, resplandeciendo con una luz que le parece propia. El desafío está en ver de dónde proviene la luz, o las luces.
En el cruce de miradas y de distintos haces, la palabra se constituye también como alumbradora del mundo, instala una otra luz, comparable a esas fosforescencias de la noche y permite ver el mundo en su ritmo desparejo, en su estado de rito y de carnaval: "hadas que son hombres [...]pequeñas niñas, soles".
Poeta del hechizo, Mabel Pan intenta devolver a la palabra su peso - horadante como el de cada gota - y su poder: "una palabra/podría romper el hechizo/nombrar/lo poco que es real".
Dice Novalis:
"... debió de haber poetas que, con el extraño son de maravillosos instrumentos, despertaban la secreta vida de los bosques y los espíritus que se escondían en las ramas de los árboles."
Noche de ramadas, Noche bruta, la poética de Mabel inicia un recorrido desde la desorientación, desde la dispersión de las sombras de las ramas, hasta entroncarse en el tronco añoso, grueso, bruto e infinito de la Noche.

 

 

 



II


Derramas
en la copa del cuerpo
uno
tras otro
cada ojo
que roza la torre.
Sangro
palimpsestos
de condena y fuga.
 

Siempre vuelve entre ellos. Parece estar sentado bajo un hechizo. Detrás los pinos 
y hojas que secaron sus colores. ¿Qué hace el tiempo estancado en las cortezas?


PORCELANA


Su frío en la nariz
y una invitación
bajo hojas amarillas,
cubierta ya
como un grito animal.
Un sabor ígneo
lo distingue entre la muchedumbre.
Detrás la mochila
sobre los agujeros
de un sacón roto.
La misma fuente
baña el mármol
bajo el viento
de su sombra.
Se siente entre la llovizna
su frío en las manos
en los cristales azules
que nunca
parpadean,
en el cuerpo todo
crujiendo
sobre el granito gris.





						Un sueño demorir se abrió entre ellos...


El se esconde detrás ,
acurrucado las cortinas 
y desde allí 
su desnudez 
él , perfume...
 
desde afuera 
llaman
algunos murmullos
Ella camina por la habitación
blanca sus ojos
una y otra vez
brillosos se encuentran
con el mismo reloj
sin fin de mora oculto 
aquel corazón..
 




 	Si pudiera escribirle algo a esa sombra que no puede tener un cuerpo 


Del otro lado del alambre
el ruido de una rueda roza el portillo
Prometo seguir cavando aquellas rosas 
Esta noche 
una tras una 
bajo tu velo.
¿Dormías también cuando te soñaba?
Vienes y encantas como siempre
desde el otro sueño 
donde yo te seguía... 
La lluvia goteaba entre nuestros ojos
Frío y azules 
los tuyos
desde el techo roto
rígidos en la oscuridad 
Respiran ahora
sobre mi cuerpo 
y es real...




Ella mira sus brazos, como a través de una delgada tela. Recorre su cuerpo infinito, deseosa de ser otro .


 


Urbana


En las vidrieras
se reflejan las figuras,
maniquíes delgados con rizos en la frente
siempre saludan 
a los que se inclinan a mirar.

Ana no les habla una palabra podría romper el hechizo, nombrar lo poco que es real. una luz cada vez más negra enmarca todo evanescente Ana mira los pies las manos No habla de sus ojos y se deshace de ellos en un instante viva. Beba Beba va a su silla de costumbre Trata de pasar entre los libros Hay en la habitación otras tantas sombras Algunas caen y decoran las pilas . Beba prende un fósforo le asustaría más la historia de terror pero hoy prefiere verse el rostro, pensar en volver a ser otra con voz. Una caricia áspera penetra en su frente. Sin sonrisas y a lo oscuro. Afuera La luna Baña todo el campo . Clara Clara confunde las sombras Se sirve de una sonrisa fresca. Miro sus piernas delgadas como alambres . En la profundidad de sus pupilas los más pequeños están de fiesta. En ronda desarman pétalos Ella cubre aquellos más lejanos. La mueca salvaje se cría en su rostro y el perfume nace después del sacrificio. Ahora una luz Clara endurece al juego desnuda el oxidado color de los portones. Abajo la ciudad sueña Y puede evitar los momentos de temblor. Embebida en silencios, es uno quien lleva sus-ojos. Un eco, el canto y más música.
Deliciosas flautas de Pan despertaban en la niña ¡Qué significa ese ruido y ese murmullo allá abajo?
Carnaval Los pasantes decoran sus gorros con rojo y detalles... Entre las filas todo parece igual. Una muchacha cubre sus piernas rojas con la tira de las sandalias En una mirada lejana despierta deseos. Despacio las cabezas -hadas que son hombres- y las espaldas -pequeñas niñas,soles- Ya pasa el cortejo. Señala el abuelo los héroes al niño- ved cómo la barba del viejo los bucles de oro circunda el armiño-Las bellas mujeres aprestan (Rubén Darío) coronas de flores, y bajo
los pórticos vence sus rostros de rosa; y las más hermosa sonríe al más fiero de los vencedores.
Las figuras del carnaval levantan el polvo de las calles Ella se confunde entre la tierra, regala sus raíces a la madre y el cielo desaparece... al cielo desaparece! No sabía del sueño y la luna cayó sobre sus labios. Durmiente Las pestañas llevan sus ojos donde guardan los vasos a medio servir. El mostrador de madera hoy no provoca. Ella ríe con luz, y en la transpiración de la blusa deja huir pocas lágrimas. Las pestañas llevan sus ojos El pino brasil, el jardín de la infancia. Treparse a la madera, Subir para ensayar estar entroncada en un objeto perfecto. Solo sombras en cada rama Noche Bruta sigue corriendo.

         

 

muestra de taller