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Ximena Espeche
Cosa y Sombra
Artefato,
Montevideo, 2003
por Romina E.
Freschi
.....Contar un cuento, pasar el día, conseguir el pan de cada día.
.....Darle un final al cuento, pasar la noche, sobrevivir a pan, y agua.
.....Parece fácil, siempre nos han contado un cuento, y el poder de las palabras, el final feliz. Pero, en el parpadeo, en el insomnio, en el vislumbrar previo al desayuno, la rutina del día se destartala, y el teatro del discurso y las costumbres queda desnudo a la mirada que puede ver así la distancia mínima de la vida con la muerte. Esa distancia, mínima sí, tan mínima que provoca estrabismo, igual se desnuda con una certeza pétrea en la imposibilidad de la mirada nocturna. El ritual diario, la rutina de la palabra, de la comida, del amor, y su sombra, y su historia.
mirar ahora, es destrozar el día
.....Mirar es un problema, cómo mirar, con qué. Los ojos se nublan, se cierran voluntariamente, el discurso vela la manera de mirar, a ti ¿eres realmente vos?, la mirada dicha, parece suplir la dicha, pero no. Hay miles de mantos que recubren las escenas, miles de personajes que arriesgan y esconden su mirada, miles de palabras que retumban en el silencio de la noche, o en esa noche interín del pensamiento, en pleno día, pleno también de atardeceres y amaneceres propios de la luz con que se mire.
.....Res non verba, parece decir Ximena Espeche, sin embargo, en el orden de la cosa (la res), la mirada depende del verbo, no hay modo de apresar la cosa, solo la sombra, como una estela, se cierne sobre la cosa para hacerla rutilar: rutilante (...) la fractura de los huesos/ suena a música. La res, la palabra, es una vaca. ¿Qué hacer con una vaca en la boca? En la mesa, hay un pedazo de pan que endurece con el correr del día.
.....Este primer libro de Ximena Espeche, cosa y sombra, es un acontecimiento muy esperado por mí. El trabajo de Ximena siempre me fue muy cercano, y la amistad que nos une viene acompañada de mi admiración, y mi orgullo por poder compartir, en gran parte, y con el correr de los años, la intimidad de ese trabajo. Ximena trabaja con la literatura desde que la conozco y desde mucho antes y estos poemas reunidos en cosa y sombra, son el producto de muchos años de pensar qué y cuánto de lo escrito es necesario publicar, como un resultado, como una ofrenda por lo aprendido. En ese sentido, valió la pena esperar. Sutil y en penumbras como es este libro, deja relumbrar un proceso delicadísimo de situar, exactamente, y por todos los frentes (el fonema, el espacio gráfico, la dramaticidad de las palabras y los tonos, los grandes temas literarios, los pequeños temas personales, la forma poesía y la forma literatura, la semántica, la historia, la puntuación) eso que no se puede ver porque no se puede decir. Esa cosa, que tiene una sombra, que asombra el día.
Romina E. Freschi