Mullholand Drive

 

El camino de los sueños
(Mullholand Drive)

Dir: David Lynch
EEUU, 2001 (estreno en Argentina: 24/10/2002)

por Walter Ch. Viegas


El camino de los sueños podría ser pensada como un film-collage que David Lynch hilvana en un todo narrativo, obteniendo de esta manera una de las películas más atrayentes, multifacéticas y sinuosas de los últimos tiempos.

La trama se centra en la relación de dos mujeres que sellan sus destinos en Hollywood: Betty (Naomy Watts), aspirante a actriz, y Rita (Laura Harring), la sobreviviente amnésica de un accidente automovilístico. Juntas iniciarán una búsqueda tal vez sin respuestas (quién es Rita y de qué huía) que las hará adentrarse en un relato lleno de aristas oníricas y peligrosas. Ellas son el hilo conductor de otras historias que se despliegan en la película, cuyas relaciones aparecen apenas esbozadas o simplemente ignoradas por el espectador.

El título original entra en contacto intertextual con aquel clásico de Billy Wilder, Sunset Boulevard, postulada como la calle de acceso a la perdición, es decir, a Hollywood. En esta Mullholand Drive, otro de los accesos a la meca del cine, la inocencia que arrastra Betty desde su Ontario natal es sistemáticamente destruída por el relato. Tanto es así que sus buenas intenciones por ayudar a Rita a descubrir su verdadera identidad terminarán siendo el inicio de su propia pérdida hasta el desmembramiento final.  

Naomy Watts (Betty) recibe las
recomendaciones de Ann Miller
(Coco).

El eje central, la tesis del film, puede encontrarse en la antológica escena del club Silencio. Allí, Betty y Rita presencian un extraño espectáculo teatral en el que un anfitrión se encarga de develar la ficción misma a la que están asistiendo. "No hay banda" dice mientras se escucha la música grabada del espectáculo / película. Es así como un trompetista o una cantante pueden dejar de tocar o morir en escena y el acto continuar escuchándose sin interrupción, "show must go on". Lynch nos enfrenta así con la característica de constructo del cine: una superficie hecha con fragmentos de imágenes, sonidos, historias, diálogos y personajes cuya organización es decidida por el director. En una película que se centra en Hollywood (y relata la trastienda de actrices, directores, castings, sets de filmación, etc) lo que se aniquila es la manera hollywoodense de narrar.

La naturaleza de signos que posee cada una de las diferentes instancias con las que se estructura un film es puesta en primer plano para indicarnos que estamos presenciando una ficción y que nada dentro del universo de la película está haciendo otra cosa más que lo que el director indica. Es gracias a esa superficialidad expuesta que además asistimos como espectadores a la muerte de nuestra propia inocencia, al ser eliminada la ilusión de realidad que suele proponer el cine para lograr una identificación instantánea del espectador con la película.  

Laura Harring (Rita) busca, sin éxito,
su identidad en los espejos.

Lejos de lograrse esa identificación, en Mullholand Drive nos sumergimos en un mundo de pesadilla, en el fracaso de toda intención por seguir una historia de manera lineal, en el intercambio y la sustitución permanentes de las diversas instancias que intervienen en la construcción de un film. En resumen, la habilidad magistral (con tinte de manifiesto surrealista) como director que tiene David Lynch para lograr una película alucinatoria al organizar ese collage de imágenes, sonidos, historias, personajes... en donde la ya tradicional imaginería lynchiana goza de la mayor seducción.

Es importante mencionar, además, el excelente desempeño de Laura Harring y Naomi Watts en los papeles protagónicos, secundadas por un elenco impresionante y la reaparición de Ann Miller, una gloria del cine de oro hollywoodense. Los rubros técnicos, impecables; en especial los climas ominosos logrados por el director de fotografía Peter Deming y la banda sonora compuesta por Angelo Badalementi (responsable además de la música de Twin Peaks y Carretera perdida, entre otras, y productor de algunos discos buenísimos de los ´90, como los de Julee Cruise y Marianne Faithfull).  

Naomi Watts (Betty) y Laura Harring
(Rita), las hermosas protagonistas.


El camino de los sueños (Mulholland Drive).
EE.UU., 2001.
Inglés, Color, 140m aprox.
Director: David Lynch.
Guión: David Lynch.
Intérpretes: Justin Theroux (Adam), Naomi Watts (Betty Elms), Laura Harring (Rita), Ann Miller (Coco),
Robert Forster (Detective Mcknight), Dan Hedaya (Vincenzo Castigliane).
Fotografía: Peter Deming.
Producción Ejecutiva: Pierre Edelman.
Diseño de Producción: Jack Fish.
Productores: Mary Sweeney, Alain Sarde, Neal Edelstein, Michael Polaire, Tony Krantz.
Música: Angelo Badalementi.
Editor: Mary Sweeney.
Compañías productoras:
Distribución en la Argentina: Alfa Films.
Estreno en Buenos Aires: 24 de octubre de 2002.
Calificación: PM16.

 

 


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