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Hernán
La Greca
La
Fuerza
Bajo la Luna Nueva, 2001
Por Romina E. Freschi
Cómo jugar solo.
"... ¿No es un don
tener el corazón como una dínamo, los músculos elásticos
y arrestos de leopardo? "
Ser único, distinto, especial. Ser el mejor. Crecer fuerte. Tener fuerza. Son deseos y mandatos que nos persiguen desde la infancia y nos llenan de admiración y envidia ante la visión de héroes y heroínas y sus poderes y superpoderes.
Un escuadrón extraño es esta fuerza convocada por Hernán La Greca. Catorce personajes nos invitan a esperar con nostalgia la aventura del otro. Sin embargo, ese espectáculo, esa sobrenaturalidad ajena, no resaltan aquí. Sólo lo cotidiano reluce y nos somete a atravesar baños, calles y paredes, como todos los días.
Afeitarse, caminar, nadar, pensar, dormir. Solos.
La soledad es el archienemigo pero estos personajes deben llevarla consigo en el propio cuerpo poderoso, inmune, siempre entero y grande que impide la presencia de cualquier otro cuerpo, y llena la existencia de roces y sombras imposibles.
"No quiero este cuerpo extraordinario
y sin uso, quiero esa fuerza que tenía mi padre
cuando cantaba los sábados al mediodía" Capitán Frío.
"Sufre por ser tan fuerte y no poder
perder un brazo, el corazón
en una balacera. Sufre
porque no ama, y es ése
el aire que le falta." La mujer maravilla.
La propia fuerza es una prisión, un traje ajustado que asfixia. Creer que se llega a ser grande y una vez allí permanecer hasta perecer por la fuerza grandiosa que no sirve para resistir la soledad por la que se ha trabajado. "También el cuerpo miente" y esa fuerza física enorme y reglamentada no puede superar la ausencia. Sea por accidente, o sea por disciplina, el arte de ser super es un arte de la soledad, un escapismo del amor.
Persiguiendo la fuerza como a un sueño, este primer libro de Hernán La Greca no flaquea en ningún lugar de su pequeño y encantador corazón. Y encuentra una fuerza otra, extraña e intangible, pero común a su lector como un globo rojo que nos lleva a casa en la madrugada.