Percy Bysshe Shelley
The Indian Serenade
La Serenata India
Traducido por Romina E. Freschi
I Me levanto desde sueños de ti En el primer dulce dormir de la noche Cuando los vientos respiran suave Y las estrellas relumbran brillantes: Me levanto desde sueños de ti, Y un espíritu en mis pies Me ha llevado - ¿quién sabe cómo? A la ventana de tu cuarto, ¡Dulce! II Los aires vagabundos desmayan Sobre lo oscuro, la corriente silenciosa- Los aromas de Champak caen Como dulces pensares en un sueño La queja del ruiseñor Muere sobre su corazón Como yo sobre el tuyo ¡Oh, amado como tú lo eres! III ¡Oh elévame de la hierba! ¡Muero!, ¡Desmayo!, ¡Caigo! Deja que tu amor en besos llueva Sobre mis párpados y labios pálidos. Mi mejilla es fría y blanca, ay! Mi corazón late alto y rápido;- ¡Oh! Apriétalo contra el tuyo de nuevo donde al final se romperá. (1819) ***Hymn to Intellectual Beauty
Himno a la belleza intelectual
Traducido por Romina E. Freschi
I La imponente sombra de algún Poder nunca visto Flota aun no vista, entre nosotros, - visitando Este mundo variado con un ala inconstante Como el viento de verano que se arrastra de flor a flor- Como rayos lunares que llueven detrás de alguna montaña aguda, Visita con mirada inconstante Cada corazón y semblante humanos; Como los tonos y armonías del anochecer,- Como nubes ampliamente esparcidas en la luz de las estrellas,- Como memoria de la música huida,- Como algo que por su gracia puede ser Querido, y aun más querido por su misterio. II Espíritu de la BELLEZA, que consagras Con tus propios tonos todo sobre lo que brillas Del pensamiento o la forma humana,- ¿a dónde has ido? ¿Por qué traspasas y dejas nuestro estado este oscuro y vasto valle de lágrimas, vacío y desolado? Pregunta por qué no siempre la luz del sol Teje arcoiris sobre aquel río de montaña, Por qué algo debe caer y desaparecer una vez desenvuelto, Por qué el miedo y el sueño y la muerte y el nacimiento Arrojan sobre la luz del día de esta tierra Tal penumbra,- por qué el hombre tiene tal espectro Para el amor y el odio, el desaliento y la esperanza? III Ninguna voz de mundo más sublime ha jamás dado a un sabio o a un poeta estas respuestas- Así los nombres de Demonio, Espíritu, y Cielo Quedan como recuerdos de su vano intento, Frágiles conjuros - cuyo encanto pronunciado puede no saber distinguir, Entre todo lo que oimos y todo lo que vemos, Duda, chance y mutabilidad. Tu luz sola - como arrastrada sobre las montañas, O música enviada por el viento de la noche A través de las cuerdas de un quieto instrumento, O la luz de la luna en una corriente de medianoche, da gracia y verdad al sueño inquieto de la vida. IV Amor, Esperanza y Estima propia, como nubes parten Y vuelven, concedidos por momentos inciertos. El hombre era inmortal, y omnipotente, Si tú, desconocida e imponente como eres, Conservaras con tu glorioso tren un estado firme en su corazón. Tú, mensajero de los sentimientos, Que crecen y decrecen en los ojos de los amantes Tú - que eres alimento para el pensamiento humano, ¡Como la oscuridad para la llama moribunda! No partas como tu sombra ha venido, No partas - no vaya a ser que la tumba sea Como la vida y el miedo, una oscura realidad. V Cuando aun de niño buscaba espíritus y logré Entre muchos un lugar para escuchar, cueva y ruina Y un bosque estelar, persuiguiendo con pasos temerosos Esperanzas de altas charlas con los muertos idos. Llamé con los nombres envenenados con los que alimentan nuestra juventud; No fui escuchado- no los ví - Mientras pensaba profundamente en el terreno De la vida, en ese dulce momento en el que los vientos están captando Todas las cosas vitales que despiertan para traer Novedades de pájaros y pimpollos,- De pronto, tu sombra cayó sobre mí; ¡Grité, y apreté mis manos en éxtasis! VI Prometí que dedicaría mis poderes A ti y a lo tuyo- ¿no he cumplido el voto? Con el corazón palpitante y los ojos en lágrimas aún ahora Llamo a los fantasmas de miles de horas Cada cual desde sus tumbas sin voz: Ellos, en jardines de ensueño De estudioso celo o deleite de amor Han observado conmigo la envidiosa noche- Ellos saben que nunca el gozo alumbró mi frente Sin unirse a la esperanza de que tú liberarías A este mundo de su oscura esclavitud De que tú- oh imponente HERMOSURA Darías cualquier cosa que estas palabras no puedan expresar. VII El día se torna más solemne y sereno Cuando pasa el mediodía- hay una armonía En otoño, y un lustre en su cielo Que a través del verano no es oído ni visto, ¡Como si no pudiera ser, como si no hubiese sido! Así deja tu poder, como la verdad De la naturaleza en mi pasiva juventud Su calma - a uno que te adora a ti Y a toda forma que te contenga a ti, A quien, bello ESPÍRITU, tus conjuros sí ataron A temerse a sí mismo, y amar a toda la humanidad. (1816) ***