Zoë Eakle

 

                                                                       

Ivan y yo estábamos en la casa de ella una tarde en que el sol se hundía tras el parque que se veía del otro lado de la ventana. Lanzábamos ideas a la suave brisa de la tarde y hablábamos de gente que no estaba ahí, de Lyndell y Anna y de cuánto los extrañábamos. Bueno, para los que nos conocen no es ningún secreto que Lyndell y yo fuimos amantes de la variedad más joven y esperanzada. Vivíamos al día y apostábamos a la eternidad. Dejamos de ser amantes más o menos un año y medio antes de que se conformara Taste This. Para entonces, Lyndell y Anna se habían enamorado y disfrutaban de la etapa de luna de miel.
Para los que nos conocen tampoco es ningún secreto que Ivan siempre fue un chico de chicas y que Anna siempre fue una chica de chicos y que Lyndell siempre fue un chico, y punto. En cuanto a mí, si bien una comunidad que debería pensar un poco más suele quedarse tranquila ubicándome en la categoría de chico, la verdad es que nunca me sentí del todo a gusto con ninguna etiqueta. Si vivo en algún lugar, es en un lugar de formas cambiantes y luz crepuscular, mi momento preferido del día. Es un lugar que está a medio camino entre la paz de la soledad y el anhelo de una caricia apasionada. Es un lugar difícil de acariciar, y a mí me parece bien.
Mientras la tarde cedía paso a la noche en el living de Ivan, le hablé de Lyndell y de mí en aquel entonces, en la época en que todo era una eternidad que terminó.
Le dije a Ivan: “La verdad es que amaba a ese chico”.
E Ivan contestó: “Sí, pero él conoció a una chica”. Las cosas no fueron así, pero de todos modos las palabras duelen y se lo dije a ella.
“No fue mi intención”, dijo Ivan, “pero ya sabés de qué estoy hablando”.
No lo sabía, en serio, pero hay algunas cosas que sí sé. Sé que nada me calienta tanto como la belleza de un chico/chica que tenga puesto un buen traje. También sé que nada me hace sentir más sexy que mi esmoquin de los años 40 con gemelos y botoncitos de nácar, combinado con el pelo bien estirado hacia atrás y brillante. Pero la verdad es que también quedo muy bien con los labios pintados.

 


Traducción de Joaquín Ibarburu

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Zoë Eakle - Estudió teatro en la Universidad de York, Toronto. Sus actividades comprenden escritura, pintura, escenografía y utilería. Nació y creció en una pequeña isla del oeste de Canadá, y actualmente vive en Vancouver. Es integrante de Taste This, un grupo itinerante de cuatro escritor*s e intérpretes canadienses que, sol*s o en distintas combinaciones, cuentan historias, tocan violín y percusión y, en ocasiones, cantan y bailan. Producen y dirigen todo su material. El texto que se tradujo pertenece a Boys Like Her (1998), el primer libro del grupo –creado en 1995-, que se basa en material escrito originalmente para su interpretación y transformado luego en ficción narrativa.

 

 

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