Talleres para niños

Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció
4362-9678/4867-5964

 

Propuesta
Este taller literario está orientado a niños de hasta 12 años. Nuestro propuesta pretende lograr un acercamiento distinto y lúdico a la literatura y a las artes en general, estimulando las distintas capacidades interpretativas de los niños en un ambiente de libertad para la imaginación tanto durante la lectura como durante la producción. Asimismo, lograr un espacio comunitario para la creación y para el desarrollo de las distintas inteligencias particulares. En ese sentido, creemos vital la interacción de otras disciplinas como las artes plásticas, la música y la expresión corporal.
Ejes
Los principales ejes propuestos para abordar el trabajo literario son:
El sueño como espacio de liberación de las sensaciones y traducción de lo más particular. Posibilidad de expresión de acuerdo a una forma propia.
El viaje como proceso de encuentro con lo diferente y aprendizaje de la propia personalidad. Posibilidad de conocer y valorar lo propio y lo ajeno.
El espacio literario como viaje y como sueño puede constituirse en un lugar de comunidad que los niños pueden valorar como propio y acceder al aprendizaje desde puertas más sensibles a sus experiencias.

Los trabajos que se presentan a continuación fueron realizados por alumnos del colegio Saint Peter's de Martínez, durante los talleres que realizamos allí con motivo de la feria que el colegio organizó para la semana del libro.

Coordinadoras del taller: Romina E. Freschi y Karina A. Macció

Saint Peter's School - Martínez - Provincia de Buenos Aires 4793-3950/3553

 

 

 

 

Talleres
para niños

4to. año

EL PRÍNCIPE FELIZ
de Oscar Wilde (adaptación)

 

Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció


En el lugar más alto de la ciudad, sobre una columna, se alzaba la estatua del Príncipe Feliz. Estaba toda revestida de oro fino. Tenía dos zafiros por ojos y un rubí en el puño de su espada. Por todo esto, era admirada.
-Es hermoso-decía un concejal- pero no es muy útil - añadió, temiendo que lo tomaran por un hombre poco práctico.
Todos lo querían y admiraban al pasar.
Una noche voló una golondrina perdida a la ciudad. Buscando abrigo, divisó la estatua del Príncipe Feliz. Y se dejó caer a sus pies.
-Tengo una habitación dorada - suspiró, disponiéndose a dormir. Pero al colocar su cabeza bajo el ala, una gota de agua le cayó encima.
-¡Qué extraño!- exclamó- No hay una sola nube en el cielo, las estrellas están brillantes ¡y sin embargo, llueve!
Cayó una nueva gota.
-¿Para qué sirve una estatua si no resguarda de la lluvia? - dijo, y se disponía a levantar vuelo, cuando una nueva gota le cayó.
Miró para arriba y sorprendida vio... ¡Ah, lo que vio!
Los ojos del Príncipe Feliz estaban arrasados de lágrimas. La golondrina se sintió llena de piedad.
-¿Quién eres? - le dijo.
-Soy el Príncipe Feliz.
-¿Por qué lloras entonces, si eres feliz? Me mojaste toda.
- Cuando yo estaba vivo y tenía un corazón de hombre - contestó la estatua - no sabía lo que eran las lágrimas porque vivía en el Palacio de la Despreocupación, en el que no se permite la entrada al dolor. Y yo era feliz, si el placer es la felicidad. Así viví y morí, y ahora que estoy muerto me han elevado tanto que puedo ver todas las cosas feas y las miserias de mi ciudad y, aunque ahora mi corazón sea de plomo, no puedo menos que llorar.
"¿Cómo, no es de oro su corazón?", pensó, sin decirlo, la golondrina.
-Allá abajo - continuó el príncipe- hay una pobre vivienda con las ventanas rotas. Puedo ver a una mujer triste con las manos hinchadas que trabaja y trabaja como costurera. Borda flores en un vestido que lucirá la más bella de las damas de la corte en honor a la reina. En un rincón de la habitación, su pequeño hijito delira de fiebre desde hace varios días, y su madre no puede alimentarlo. Golondrina, ¿quieres llevarles el rubí del puño de mi espada, por favor? Mis pies están sujetos a este pedestal y no me puedo mover.

 

 

Talleres
para niños

 

 

Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

-Pero debo ir a Egipto, adonde fueron mis compañeras - respondió la golondrina - allí el clima es cálido y está lleno de maravillas de antiguos reyes.
-Golondrina, golondrinita - dijo el príncipe - ¡quédate conmigo una noche y sé mi mensajera! ¡Tiene tanta fiebre el niño y está tan triste su madre!
La mirada del Príncipe era tan triste que la golondrina también se entristeció, y a pesar de que debía seguir su camino dijo:
-Esta bien. Hace mucho frío por aquí, pero me quedaré contigo una noche y seré tu mensajera.
Y así lo hizo.
Al despuntar el alba, se bañó en el río y voló alegre por la ciudad, pensando en su viaje a Egipto. Al salir la luna, volvió a ver al Príncipe Feliz.
-¿Quieres que te traiga algo de Egipto? - le dijo.
-Golondrina, golondrinita - dijo el príncipe - ¿no te quedarás otra noche conmigo?
-Debo ir a Egipto, donde grandes cosas me esperan, además del verano.
-Pero al otro lado de la ciudad, veo a un joven en una buhardilla. Está inclinado sobre una mesa cubierta de papeles, trabajando y trabajando para mañana. No ha comido y tiene mucho frío.
El corazón de la golondrina se compadeció.
-Me quedaré otra noche contigo - dijo al final - ¿debo llevarle otro rubí?
-¡Ay! No tengo más rubíes - respondió el Príncipe - Mis ojos son zafiros. Arráncame uno.
-¡Amado príncipe! ¡No puedo hacer eso! - y la golondrina se puso a llorar.
-Por favor, golondrinita - dijo él - Haz lo que te pido.
Y la golondrina así lo hizo.
Al día siguiente, la golondrina voló hacia el puerto y anunció a todos los que encontraba a su paso que se iba a Egipto. Pero nadie le hizo caso y, al salir la luna, volvió junto al Príncipe Feliz.
-He venido para decirte adiós - le dijo.
-Golondrina, golondrinita - dijo el príncipe - ¿no te quedarás otra noche conmigo?
-Es invierno - respondió la golondrina - pronto vendrá la nieve y no podré viajar. Y en Egipto es verano, hay sol. Tengo que dejarte, pero no te olvidaré nunca, y la próxima primavera, vendré a verte y te traeré de allá piedras preciosas para tu ojo y tu espada.
-Allá abajo, en la plaza - contestó el Príncipe Feliz- hay una niña vendedora de fósforos. Se le han caído en un charco. Su padre le pegará si no lleva dinero a casa. Arráncame el otro ojo y dáselo, por favor, golondrinita.
-Pasaré otra noche contigo - pero no puedo arrancarte el otro ojo, porque quedarías ciego.
-Por favor, golondrinita - pidió él - Haz lo que te pido.
Y la golondrina así lo hizo.

 

 

Talleres
para niños

 

 

Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

Y luego se durmió a los pies del príncipe. A la mañana siguiente, le contó las cosas maravillosas que había visto en sus viajes anteriores.
-Es maravilloso lo que me cuentas, golondrina - respondió el Príncipe Feliz - pero no puedo disfrutarlo a pleno sabiendo que toda la gente pobre de la ciudad sufre. Estoy cubierto de oro. Arráncalo lámina por lámina y repártelo entre los pobres de la ciudad.
Y la golondrina así lo hizo.
Y el Príncipe Feliz se quedó sin brillo ni belleza, pero las caritas de los niños en la calle se tornaron nuevamente sonrosadas, y rieron y jugaron en la calle.
Entonces llegó la nieve y después el hielo. La golondrina tenía frío, pero no quería abandonar al príncipe: lo amaba demasiado. Picoteaba las migas a la puerta del panadero y batía las alas para combatir el frío. Pero, al fin, sintió que iba a morir. Sólo tuvo fuerzas para volar una vez más sobre el hombro de su amigo.
-Adiós, amado príncipe - y le besó la mano.
-Me alegra que te vayas a Egipto, por fin - respondió él - Hace demasiado frío aquí.
-No es a Egipto adonde voy - dijo ella - sino a la morada de la Muerte. La muerte es hermana del sueño, ¿no?
Y cayó muerta a los pies del Príncipe Feliz. En el mismo instante, sonó un extraño crujido en el interior de la estatua, como si algo de plomo se hubiera quebrado. En verdad, hacía un frío terrible.
A la mañana siguiente, el alcalde pasaba por allí con dos concejales.
-¡Dios mío! - exclamó - ¡Qué andrajoso parece el Príncipe Feliz!
-Sí, está realmente andrajoso - dijeron los otros dos, que siempre tenían la opinión del alcalde, siempre.
-Con el oro gastado y ya sin joyas, parece un pordiosero. - dijo el alcalde.
-Sí, sí, un pordiosero - repitieron a coro los demás.
-Y tiene a sus pies una golondrina muerta. ¡Qué espanto! - siguió el alcalde.
-¡Qué espanto!- dijeron los otros.
El alcalde decidió prohibir a los pájaros que mueran en los parques y ordenó que fuera derribada la estatua del Príncipe Feliz. El metal fue fundido, y con ese mismo metal, el alcalde quiso hacer una estatua de sí mismo.
-¡Qué cosa más rara! - dijo el oficial primero de la fundición - este corazón de plomo no quiere fundirse en el horno. Habrá que tirarlo como desecho.
Y lo tiraron a la basura, junto a la golondrina muerta.
-Tráeme las dos cosas más preciosas de la ciudad - dijo Dios a un ángel.
Y el ángel le llevó el corazón de plomo y el pájaro muerto.
- Has elegido bien.- dijo Dios - En mi jardín del Paraíso, este pajarito cantará eternamente, y en mi ciudad celestial, el Príncipe Feliz será verdaderamente feliz.

 

 

 

Talleres
para niños

Para los alumnos de 4to. año elegimos leer esta adaptación del cuento de Oscar Wilde "El Príncipe Feliz". Después de la lectura conjunta, pasamos a la interpretación oral y a la puesta en común donde surgieron temas como la belleza, el amor, el dinero y la amistad. Luego los chicos desarrollaron por escrito la siguiente consigna.

 

- Imaginá la estatua del Principe Feliz. Describíla antes y después de haber regalado todos sus preciosos atributos. Si querés, podés dibujarla.

Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

 

 

Franco Catania

El príncipe feliz tiene:

.................dos zafiros en los ojos
Al principio ....un rubí en la espada
............. ...y toda su armadura de oro.

Y según como dice el cuento, él daba todo por los demás.

Pero al principio el príncipe feliz no era realmente feliz viendo el sufrimiento de la gente. Y ahí viene el final, cuando tiran la estatua a la basura, y cuando muere, que es el momento en el que la tiran, ahí se siente realmente feliz.

...........no tenía ningún zafiro en los ojos
Al final ..no tenía el rubí en la espada
...........ni tampoco tenía todo el oro en la armadura

Y lo que nunca le cambió fue su solidaridad y su generosidad.

 

 

 

 

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Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

Carolina García

En el lugar más alto de la ciudad, sobre una columna, se alzaba la estatua del Príncipe Feliz. Estaba toda revestida de oro fino, tenía dos zafiros celestes por ojos y un rubí rojo en el puño de su espada. Tenía un corazón de plomo, pero él tenía buenos sentimientos, le gustaba ayudar a la gente pobre aunque él no se podía mover. Por eso, era admirado.

Después, como a él le gustaba ayudar a la gente pobre y les daba láminas de oro de su cuerpo, los zafiros de sus ojos y el rubí del puño de su espada, se quedó sin belleza, pero seguía teniendo un buen corazón..

 

Martín Pardo

La princesa tenía rubíes, zafiros, una espada. Era alta, era muy buena, tenía buen corazón y ayudaba a la gente pobre. Su alma era bella. Tenía una íntima amiga, que era la golondrina.

No tenía corazón, no tenía rubíes, tampoco zafiros. No tenía oro en la espada. Era alta, era buena. Tenía buen corazón. No podía ayudar a la gente pobre. Su alma era bella. Tenía un pajarito muerto atrás. Es feliz porque ayudó a los pobres.

 

 

 

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Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

Agustina Serrano

El príncipe feliz tenía ojos de zafiros, una nariz chiquita, tenía un diamante en la espada. El era muy generoso porque él le pedía a la golondrina que le sacara los diamantes para dárselos a la gente pobre.

Cuando el príncipe había quedado como un pordiosero, sin rubíes y sin diamantes.

 

Thiago

La estatua del príncipe era: de ojo, con ojos de zafiro, rubí en el puño de la espada y un corazón de plomo. Estaba triste, era solidario y estaba solo.

Después, la estatua era: con oro arrancado, ojos de zafiro arrancados y el rubí arrancado del puño de la espada.

 

 

 

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Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

Joaquín

(Texto integrado al dibujo)

Sin nombre
Acá es lindo pero muy triste porque quería ayudar a los pobres.

Después es re feo pero feliz, porque ayudó a los pobres.

 

Simón Roberts

El príncipe feliz era una estatua llena de cosas brillantes. Tenía ojos de zafiros y un diamante en su espada. Estaba triste y solitaria.Era feliz y opaco. Estaba muerto y tenía una golondrina en su pie.

 

 

 

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Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

Gastón Maffer

El príncipe feliz era lindo, generoso y se sentía triste porque quería ayudar a la gente con lo que podía.

El príncipe fue feo pero feliz.

 

Sin Nombre II

La estatua del príncipe feliz era: dorada, con una espada en la mano con rubí, con ojos de zafiros y quería ayudar a los pobres.

Luego fue "feo"y no brillaba, tenía una amiga y de vuelta se llamó el príncipe feliz.

 

 

 

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Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

Dense Cheb Ferrab


El príncipe feliz estaba parado en la plaza.

El era muy lindo porque tenía su cuerpo lleno de cristales. Sus ojos eran dos pequeñas esmeraldas, su espada era de acero y sus zapatos estaban llenos de oro. El tenía dos hermosos guantes; esos guantes tenían florcitas de rubíes y de oro. Los pétalos eran rubíes y las corolas eran de oro. Hasta tenía oro en su camisa y también en sus pulseras. Por eso al alcalde le encantaba esa estatua.

Joaquín M

El príncipe feliz era una estatua que tenía un rubí en el puño de la espada. El no era tan feliz como se llamaba porque quería ayudar a los pobres.

El príncipe feliz tampoco era feliz porque no tenía oro. No lo era porque miraba a los pobres en la calle y se mataban de hambre y se le murió en sus pies su única amiga, la golondrina.

 

Caro Martínez

El príncipe tenía ojos azules, pelo corto y marrón, el cuello de oro, una espada de hierro y una armadura de madera. También el príncipe era bueno, él quería ver al mundo mejor.

El príncipe no tenía nada, estaba sin oro, el cuello era de madera y por eso la golondrina le dio a los pobres.

 

Melisa Brudman

El príncipe tenía un pelo todo de bronce, unos ojos de una piedra muy brillosa, tenía un cuello de oro, una espada de acero y una armadura de plata. El era bueno y quería ayudar a los demás pero no podía y peso lo hizo infeliz.

El príncipe tenía una cabeza de cemento y unos ojos de barro y un cuello de ladrillos, una espada de madera y la armadura se la dio a los pobres y se quedó sin espada.

 

 

 

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Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

Ignacio Holzer


El príncipe feliz cuando tenía el oro era feliz, tenía oro fino, tenía dos zafiros en vez de ojos y tenía un rubí en el puño de su espada. Era muy admirado.

El príncipe feliz era triste cuando le dio al pueblo sus rubíes y su brillo, entonces quedó sin brillo y sin oro ni rubíes

 

Guido Capana


Yo pienso que el príncipe feliz era más generoso que el alcalde.

El príncipe feliz es alto, flaco, tiene botas grandes, tiene un rubí en cada una. Tiene una espada grande y tiene cuatro rubíes en ella.

 

 

 

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Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

Florencia Boril


El príncipe feliz era brillante y estaba todo revestido de oro fino. Tenía una hermosa corona de bronce en su cabeza. También tenía dos zafiros por ojos y un rubí en el puño de su espada.
El tenía una remera de plata con el escote de bronce, un pantalón de oro con rayas de plata y los zapatos de metal.

 

Luciana Bannatan

El príncipe feliz era brillante, tenía dos zafiros por ojos, estaba todo revestido de oro fino, tenía un rubí en el puño de su espada, pelo de plata, botas de esmeraldas y un hermoso corazón de cristal.
El príncipe feliz tenía un muy lindo y buen sentimiento por las personas, pero estaba trite porque no podía ayudarlas. Hasta que vino la golondrina.

 

Caro W



El príncipe se llamaba Arturo. Tenía pelo de bronce y los ojos eran de esmeralda. Tenía un cuello de plata y tenía una armadura de oro. Tenían el pantalón de hacer y botas de cuero. El estaba triste por todas las cosas que pasaban.

Cuando él le dio los ojos de bronce, el cuello de plata, la armadura de oro, etc. , al pueblo, se puso muy feliz.

 

 

 

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Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

Gonzalo Schapira


Para mí antes de que hiciera todo esto, él era príncipe, pero no era un estatua, era feliz. El era rico, el alcalde lo admiraba. Pero un día, el alcalde, que tanto lo admiraba, estaba celoso. Creó una fórmula y se la tiró en la cara. El príncipe se iba haciendo de a poquito de piedra.
Para mí, después, el príncipe hubiera sido pobre, hubiera estado en el mismo lugar y hubiera estado con la golondrina en sus pies de piedra. Pero él hubiera seguido feliz por lo generoso que fue.


Camila Beniluz



El príncipe feliz era una estatua. Estaba toda revestida de oro fino. Tenía dos ojos de zafiros y un rubí en el puño de su espada. El era alto y lindo. Era muy generoso con la gente pobre.

 

 

 

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Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

Guillermo Puppo

El Príncipe Feliz era una estatua llena de oro que tenía los ojos de piedras preciosas y con todas piedras preciosas alrededor, pero no era feliz porque muchas personas eran muy pobres. Cuando una golondrina perdida se acercó al príncipe para descansar, le cayó una gota porque el príncipe feliz estaba llorando y la golondrina preguntó: -¿qué te pasa?
El príncipe respondió:- Hay muchos chicos pobres a los que puedo ayudar arrancándome todas las piedras preciosas dándoselas a los chicos.
-Pero no tendrás oro.
-Pero seré muy feliz.


 

Patricio Pipp


El príncipe feliz era de oro fino. Tenían los ojos de zafiros y un rubí en el puño de la espada. El no estaba muy feliz, porque era una estatua. Hasta que una golondrina se hizo amiga de él. El vio gente que necesitaba dinero, entonces él le dio su oro y sus joyas y quedó muy feo. La golondrina murió de frío. El alcalde vio la estatua destruida y a la golondrina muerta y ordenó que los destruyeran. El corazón no lo pudieron fundir, entonces lo tiraron. Dios le dijo a un ángel "Tráeme las cosas más bellas de la ciudad" y el ángel trajo el corazón y la golondrina.

 

 

 

 

 

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Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

Barbie Mellace

El príncipe feliz tenía una espada de plata, un escudo de madera, una armadura de acero, botas de hierro y estaba cubierto de oro.
El príncipe era muy bueno, él quería ayudar a la gente pero no podía moverse, entonces en vez de feliz, estaba triste. Estaba triste porque quería ayudar a las personas y no podía.

El príncipe feliz ya no tenía nada, estaba sin el oro, el acero, la madera, los rubíes ni el hierro. Porque él quiso darle a las personas sus cosas y se quedó solo con cemento.

 

Nicolás Pañella

El príncipe es alto, gordo, tiene pelo corto, ojos grandes y azules, nariz chiquita, boca grande, cuello corto, con brazos cortos, piernas cortas y pies chicos.
Todos los días ayuda a los chicos pobres y le gusta jugar con sus mejores amigos.
Cuando se murió se le salieron los dos zafiros y el rubí que tenía en el puño de su espada y solo hablaba con sus amigos y era triste.

 

Nicole Tamil

El príncipe tenía: ojos de piedra, cabello lacio y brillante, color marrón, usaba una armadura, una espada de oro, usaba botas de cuero y un sombrero de fierro. Su nombre es Santiago.

Santiago siempre estaba triste porque no podía ayudar a los demás hasta que vino una preciosa golondrina.

 

 

 

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Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
Que ha perdido la risa, que ha perdido el color
La princesa está pálida en su silla de oro,
Está mudo el teclado de su clave sonoro;
Y en un vaso olvidada se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
Y, vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
La princesa persigue por el cielo de Oriente
La libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda ó de China,
Ó en el que ha detenido su carroza argentina
Para ver de sus ojos la dulzura de luz?
Ó en el que es soberano de los claros diamantes
Ó en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay! la pobre princesa de la boca de rosa,
Quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
Tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
Ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
Saludar a los lirios con los versos de Mayo,
Ó perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata
Ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
Ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
Los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
De Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
En la jaula de mármol del palacio real;
El palacio soberbio que vigilan los guardas,
Que custodian cien negros con sus cien alabardas,
Un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está pálida)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara á la tierra donde un príncipe existe
(La princesa está pálida. La princesa está triste.)
Más brillante que el alba, más hermoso que Abril!

Calla, calla, princesa, - dice el hada madrina -
En caballo de alas, hacia acá se encamina,
En el cinto la espada y en la mano el azor,
El feliz caballero que te adora sin verte,
Y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
Á encenderte los labios con su beso de amor!

 

5to. año

SONATINA
de Rubén Darío

 

Talleres
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Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció


Mi mujer de cabellera de fuego de madera
De pensamientos de relámpagos de calor
De cintura de reloj de arena
Mi mujer de cintura de nutria entre los dientes del tigre
Mi mujer de boca de escarapela y de ramo de estrellas de última magnitud
De dientes de huellas de ratón blanco sobre la tierra blanca
De lengua de ámbar y de vidrio frotados
De lengua de muñeca que cierra y abre los ojos
De lengua de piedra increíble
Mi mujer de pestañas de palote de escritura infantil
De cejas de borde de nido de golondrina
Mi mujer de sienes de pizarra de techo de invernadero
Mi mujer de hombros de champaña
Y de fuente con cabezas de delfines bajo el hielo
Mi mujer de muñecas de fósforos
Mi mujer de dedos de azar y de as de corazones
De dedos de heno cortado
De ligustro y de nido de escalares
De brazos de espuma de mar
Y de mezcla del trigo y del molino
Mi mujer de piernas de cohete
De movimientos de relojería y de desesperación
Mi mujer de pies de iniciales
De pies de llaveros de pies de calafate que beben
Mi mujer de garganta de Valle de oro
De cita en el lecho mismo del torrente
De pechos de noche
De vientre de garra gigante
De espalda de luz
Mi mujer de caderas de barquillas
De nalgas de espalda de cisne
Mi mujer de ojos llenos de lágrimas
Mi mujer de ojos de agua para beber en la cárcel
Mi mujer de ojos de madera siempre bajo el hacha
De ojos de nivel de agua de nivel de aire de tierra y de fuego.

 

 

 

5to. año

LA UNIÓN LIBRE
de André Bretón
(Fragmento)

 

Talleres
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Para los alumnos de 5to. año, elegimos leer y comparar estos dos poemas. Luego de la lectura en voz alta, discutimos acerca de la poesía y sus diferentes formas y de la importancia que en ésta tienen los sonidos, las imágenes y los sentidos, antes que el significado lineal. A continuación, miramos y analizamos cuadros de la misma época (fines del siglo XIX y principios del XX) viendo la mayor o menor representación y comparándolos con los poemas. Luego de esta interesante discusión, los chicos realizaron un trabajo escrito en el que debían tratar de combinar en el lenguaje - a la manera de Darío, a la manera de Bretón, o a la manera de ambos - las imágenes y los sonidos.

Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

 

 

Paseteo

Mi halcón de garras de cuchillos afilados
Con su piel de espinas
Y su pico en punta como el Everest
En su casa de paja dorada
Con sus hijos como ángeles de plata
Sus alas brillan como el sol del alba
Pero en la noche están negras y calmadas
Vuelan como un cohete en picada
Para atrapar a su presa enorme
De la calmada y larga noche.

 

María Micaela Salinas

Mi animal de cabello de fideos
Mi animal de ojos de m&m
Mi animal de boca de cuchara
Mi animal de pestañas de lechugas
Mi animal de piernas de zanahoria
Mi animal de cola de jengibre
Mi animal de cabeza de pato
Mi animal de nariz de papa
Con lengua áspera como la del gato
Y fina como la de la serpiente
Lágrimas de paja y orejas de alas
Dientes de barrilete y bigotes de piedra

Julieta da Silva

Un hombre de cabello de paja
Un hombre de color torta
Un hombre brillante como el sol
Un hombre cantante como dos
Un hombre triste y feliz
El, cariñoso como el amor
El, hombre trabajador.

 

 

 

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Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

Francisco Oliva Ibarra

La flor parecida a mi suegra

Ayer vi una flor
y me hizo acordar a alguien
se parecía mucho
a la flor que vi la vez pasada.

Pero no era una flor cualquiera
era una flor, que me hacía acordar a alguien
de tan marchita que era
me hacía acordar a mi suegra.

Vos porque no la conocés
mi suegra es re-marchita
cada vez que viene a casa
me mira y grita.

(El que relata está historia es mi papá, pera el que la escribió la historia soy yo).


Caro Juda

Ese hombre es el que
ilumina mi camino
y el que al verlo se me salen
los aritos.
Con pelo de rata
y nariz de nalgas
que derriten mi camino.


Federico Hernández

El pancho

Mi amigo Pancho tiene una pan francés
Mi amigo Pancho tiene los ojos de mostaza
Mi amigo Pancho tiene una nariz de capsup
Mi amigo Pancho tiene una boca de mayonesa
Mi amigo Pancho tiene una oreja de mostaneza
Y la otra de mayonesa.

El hombre solo

El hombre solo en el mundo no tiene gracia.
La gracia es jugar con otro y que vaya a tu casa.

Jueguen a lo grande y no paren nunca.
Porque un día no podrán hacerlo más. ¡Aprovechen!

 

 

Talleres
para niños

 

 

Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

Iván Lubel

Ayer vi un pajarito
que era anaranjadito
cantaba pío pío
después pensó que era su tío
lo llevé a mi casita
empezó a bailar como la abuela María
le gustaba comer
le gustaba volar
entonces le dije:
"¡Vamos a bailar!"

 

Nicolás Oladola

Un hombre de piernas de tenedor
Un hombre con ojos de conejo
Un hombre de dedos de aceitunas
Un hombre de pelo violeta
Un hombre de huesos verdes
Un hombre de tobillos de metal
Un hombre de muñecos de plástico
Un hombre de nariz de papa
Un hombre de dientes de escarbadientes
Un hombre de lengua de cerdo
Un hombre de boca de fideos
Un hombre de cabeza de globo

 

Sofia Gaurielides

Mi esposo de cabellos de puerros
Mi esposo de nariz de zanahoria
Mi esposo de boca de palitos de la selva
De dientes de mentitas
De lengua de serpiente
Mi esposo de patas de cucharas
Mi esposo de cabeza de globo
De manos de tijeras
De brazos de espantapájaros
De vientre de mujer
De ojos de esmeraldas
De garganta de pájaro.

 

 

 

 

Talleres
para niños

 

 

Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

Agustín Monet

Los animales y sus gustos

El mono hace pavadas pero no le gustan las empanadas.
El mono se pone contento cuando le demuestran un sentimiento.

Los leones no comen pelones.
Los leones no comen melones
¿Comen carne los leones?
Sí, pero no les gustan los limones.

 

Federico Corleri

Un hombre, un hombre solo en el mundo
Un hombre con pelos de colores
Un hombre con cejas blancas
Un hombre pálido
Un hombre con manos de manteca
Un hombre alto
Un hombre gordo
Un hombre millonario
Un hombre trago.

 

Ignacio Arias

Ayer miré un hombre con cabello de morocho, con nariz de lobo y con ojos de ciervo. El tenían un mono que era muy bobo, que si lo mirabas como bobo, se convertía en loro. El se cayó y le dije "Vení, bebé, que te doy un té".

 

Lucas Delgado

La princesa está muerta

Le clavé un espada
Y con sus lágrimas se sentía el dolor
Y me dijo "aunque me claves todo, te voy a amar"

Le dije "yo también te amo pero es obligación,
Voy a hacer todo lo posible por no matarte"
Y entonces vivirán felices.

 

 

Talleres
para niños

 

 

Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

Agustín Monet

Los animales y sus gustos

El mono hace pavadas pero no le gustan las empanadas.
El mono se pone contento cuando le demuestran un sentimiento.

Los leones no comen pelones.
Los leones no comen melones
¿Comen carne los leones?
Sí, pero no les gustan los limones.

 

Federico Corleri

Un hombre, un hombre solo en el mundo
Un hombre con pelos de colores
Un hombre con cejas blancas
Un hombre pálido
Un hombre con manos de manteca
Un hombre alto
Un hombre gordo
Un hombre millonario
Un hombre trago.

 

Ignacio Arias

Ayer miré un hombre con cabello de morocho, con nariz de lobo y con ojos de ciervo. El tenían un mono que era muy bobo, que si lo mirabas como bobo, se convertía en loro. El se cayó y le dije "Vení, bebé, que te doy un té".

 

Lucas Delgado

La princesa está muerta

Le clavé un espada
Y con sus lágrimas se sentía el dolor
Y me dijo "aunque me claves todo, te voy a amar"

Le dije "yo también te amo pero es obligación,
Voy a hacer todo lo posible por no matarte"
Y entonces vivirán felices.

 

 

Talleres
para niños

6to. año

EL RUISEÑOR Y LA ROSA
de Oscar Wilde

 

Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció


-Dijo que bailaría conmigo si le llevaba una rosa roja - se lamentaba el pobre estudiante - pero en todo mi jardín no hay una sola rosa roja.
Desde su nido, le oyó el ruiseñor.
Los ojos del estudiante se llenaban de lágrimas.
-¡Ah, de qué cosa tan insignificante depende la felicidad! ¡Mi vida se destroza por una sola rosa roja!
-He aquí, por fin, un verdadero enamorado - dijo el ruiseñor.
-El príncipe da un baile mañana por la noche - murmuraba el estudiante - y mi amada asistirá a la fiesta. Si le llevo una rosa roja, bailará conmigo hasta el amanecer. Reclinará su cabeza sobre mi hombro y su mano estrechará la mía. Y no hay rosas rojas en mi jardín. Por lo tanto, ella no me hará caso ninguno y mi corazón se romperá de dolor.
-He aquí el verdadero enamorado - dijo el ruiseñor - Todo lo que es alegría para mí, para él es pena. Realmente el amor es algo maravilloso: es más precioso que las esmeraldas y más caro que los finos ópalos. Perlas y granates no pueden pagarle porque no se halla expuesto en el mercado. No puede uno comprarlo al vendedor, ni pesarlo en una balanza para adquirirlo a peso de oro.
El estudiante se lamentaba y, dejándose caer sobre el césped, hundía su cara en sus manos y lloraba.
-¿Por qué lloras? - preguntó una lagartija verde correteando cerca de él.
-Sí, ¿por qué? - insistieron las mariposas, las margaritas y las orugas.
-Llora por una rosa roja - contestó el ruiseñor.
-¡Oh! ¿Sólo por eso? - respondieron los demás.
El ruiseñor, que conocía la pena del estudiante, no respondió a la falta de entendimiento de sus amigos, sino que se quedó pensando en el misterio del amor. De pronto, extendió sus alas oscuras y emprendió el vuelo.
Pasó sobre el bosque como una sombra, y emprendió el vuelo. Atravesó el inmenso jardín hasta llegar al centro donde se hallaba un inmenso rosal. Se paró en una de sus ramas y le dijo:
-Dame una rosa roja y te cantaré mis canciones más dulces.
Pero el rosal sacudió la cabeza.
-Mis rosas son blancas- respondió - como la espuma del mar, como la nieve de la montaña. Pero ve con mi hermano allí en la esquina y quizás él te la dé.
Voló entonces el ruiseñor y le hizo al otro rosal la misma proposición.

 

 

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Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

-Mis rosas son amarillas - contestó éste - como los cabellos de las sirenas, como el narciso silvestre. Pero ve con mi hermano que crece bajo la ventana del estudiante y quizás él te la dé.
Esto mismo hizo el ruiseñor.
-Sí, mis rosas son rojas -respondió este rosal- como las patas de las palomas, como los corales del mar, pero el invierno ya ha llegado y no tendré más rosas por el resto del año.
-No necesito más que una sola - gritó el ruiseñor - ¿No hay ningún medio para conseguirla?
-Hay un medio - respondió el rosal-, pero es tan terrible que no me atrevo a decírtelo.
-Dímelo- contestó el ruiseñor - soy valiente.
-Si necesitas una rosa roja - dijo el rosal - tienes que hacerla con notas de música, al claro de luna y teñirla con la sangre de tu propio corazón. Cantarás para mí, con el pecho apoyado en mis espinas, durante toda la noche y las espinas te atravesarán el corazón: tu sangre correrá por mis venas y se convertirá en sangre mía.
-La muerte es un buen precio por una rosa roja- replicó el ruiseñor - y todo el mundo ama la vida. El amor, sin embargo, es mejor que la vida. ¿Y qué es el corazón de un pájaro comparado con el de un hombre?
Entonces el ruiseñor levantó vuelo y volvió a donde todavía lloraba el estudiante.
-Sé feliz - le gritó - sé feliz. Tendrás tu rosa roja. La crearé con música al claro de luna y con la sangre de mi propio corazón Lo único que te pido a cambio es que seas un verdadero enamorado porque el amor es más sabio que la filosofía. Y más fuerte que el poder, aunque éste también lo sea.
El estudiante levantó los ojos del césped y escuchó el canto del pájaro, pero no pudo comprender lo que decía, pues únicamente sabía las cosas que dicen las gentes y los libros.
Pero un árbol sí lo comprendió y se puso triste, pues amaba mucho al ruiseñor que cantaba en sus ramas.
El estudiante se levantó y caminó.
-El ruiseñor - se decía el joven - posee una belleza innegable, ¿pero siente? Me temo que no. No se sacrifica por los demás. No piensa más que en la música y en el arte, es egoísta. No puede negarse, sin embargo, que posee una voz bellísima. ¡Qué lástima que todo eso no tenga sentido alguno, que no persiga ningún fin práctico!
Cuando volvió a su habitación, se acostó en su cama pensando en su amada y se durmió.
Al poco tiempo, la luna empezó a brillar en los cielos y el ruiseñor voló al rosal para colocar su pecho sobre las espinas.
Toda la noche cantó con el pecho apoyado sobre las espinas. Hasta la luna de cristal se detuvo y estuvo escuchando toda la noche.
Sobre la rama más alta del rosal, floreció una rosa maravillosa, pétalo tras pétalo, canción tras canción. Primero, pálida como la bruma, como los pies de la mañana, como las alas de la aurora.
El rosal gritó entonces al ruiseñor que se apretase más contra las espinas antes de que llegase el día. Así el pajarillo se apretó contra las espinas, y su canto fluyó más sonoro. Un delicado rubor apareció sobre los pétalos de la rosa.

 

 

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Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

Cuanto más amargo era el dolor del ruiseñor, más impetuoso era su canto, porque pensaba y cantaba al amor más grande.
Y la rosa maravillosa enrojeció como un rubí.
Pero la voz del ruiseñor desfalleció. Sus breves alas empezaron a batir y una nube se extendió sobre sus ojos. Entonces su canto tuvo un último fulgor. La blanca luna le oyó y, olvidándose del amanecer, se detuvo en el cielo.
La rosa roja le oyó; tembló toda y abrió sus pétalos al aire frío de la mañana.
-Mira, mira - gritó el rosal - ya está terminada la rosa.
Pero el ruiseñor no respondió: yacía muerto sobre las altas hierbas, con el corazón atravesado de espinas.

Al mediodía, el estudiante abrió su ventana y vio la rosa roja.
-¡Qué buena suerte!- exclamó - ¡Una rosa roja! No he visto una rosa semejante en toda mi vida. Es tan bella.
Inclinándose, la cortó del rosal.
Inmediatamente se puso el sombrero y corrió a la casa de su amada. Ella estaba sentada en la puerta, con un perrito echado a sus pies.
-Dijiste que bailarías conmigo si te traía una rosa roja- dijo el estudiante - Aquí está, la rosa más roja del mundo. Esta noche la pondrás cerca de tu corazón y cuando bailemos, ella te dirá que te amo.
Pero la joven frunció las cejas.
-Temo que esta rosa no quede bien con mi vestido. - respondió - Además, el sobrino del alcalde me ha enviado varias joyas de verdad, y las joyas cuestan más que las flores.
-Eres una ingrata - exclamó el estudiante y tiró la rosa al arroyo.
Un pesado carro la aplastó.
-Eres un grosero. -lloriqueó la muchacha. Y se metió en su casa.
-¡Qué bobería es el amor!- se decía el estudiante a su regreso - No es ni la mitad de útil que la lógica, porque no puede probar nada; habla siempre de cosas que no son ciertas. Voy a volver a mis obligaciones de todos los días, que son más prácticas.

 

Para los alumnos de 6to. año elegimos leer esta adaptación del cuento de Oscar Wilde "El Ruiseñor y la Rosa". Después de la lectura conjunta, pasamos a la interpretación oral y a la puesta en común donde surgieron temas como la belleza, el amor, el valor de las cosas y su relación o no con el dinero y la amistad y la honestidad. Luego los chicos desarrollaron por escrito las siguientes consignas.

-Describir la rosa más roja del mundo.
-Describir el canto más hermoso del mundo.
-¿Qué le diría la rosa al estudiante?¿Y a la joven? Puedes personificar a la rosa.
-¿Qué les dirías vos?

 

 

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Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

-Describir la rosa más roja del mundo.

Guillermo Martínez
La rosa más roja del mundo sería una rosa por la que alguien daría la vida y una rosa llena de amor, sería la rosa con la que conquistarías a la chica que amás.

Patricio Barone
La rosa más roja sería como la sangre, tan intensa como la llama del sol, tan hermosa que no se podría describir bien.

Pablo Collarini
La rosa más roja del mundo es tan roja como los rubíes, como los de un vestido de fiestas muy rojo. Con sus pétalos muy grandes y con formas muy lindas.

Belén Arcagni
Sería una rosa muy hermosa y bella. No muy grande pero muy llamativa. Tendría un color rojizo muy fuerte, como la sangre más pura que pueda existir.

Francis Van Lierde
La rosa más roja del mundo tendría que tener valor propio, personal. Ser roja y no tener comparación, ser más roja que el fuego.

Iván Freire
Es muy especial y hermosa. Es tan roja como el tomate, las baldosas o la sangre. Brilla como un rubí y descansa como un oso.

Andreína Da Prat
La rosa más roja del mundo es esa roja que le regalarías a alguien muy querido. No hay dos rosas iguales, son todas diferentes, pero ésta es especial: le describe lo que sentís a esa persona que querés.

Salom
La rosa más roja del mundo sería la más delicada y bella, tendría los pétalos más finos y suaves como la espuma del mar. Tan roja como la pasión del amor verdadero, como el color de la sangre derramada por un sacrificio.

Carla Scertocehio
La rosa más roja del mundo tendría los más finos pétalos, sería tan suave como el plumaje de un ave, tan roja como la sangre derramada en la guerra.
La rosa más roja del mundo sería delicada, apreciada y única.

 

 

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Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

-Describir la rosa más roja del mundo.

Agustina Fainguers
Un color rojo profundo y a todo enamorado lo guía por su camino correcto.

Soledad Galeri
La rosa más linda del mundo sería con unos grandes pétaso, color rojizo, oscurezco, como la sangre más profunda, fuerte y hermosa.
Luego, en el centro, donde se oculta la gran variedad de enigmas sin resolver, tendría un color rosado, carnoso, del color del ala de un gran loro colorido, con plumas doradas, claras, y al mismo tiempo, oscuras.
También el tallo sería más grueso, con unas espinas ligeras de color verde, con otro tono, color verde marronoso.
Por fin, la flor entera, sería roja, carnosa, como la sangre acumulada formando algo valorable.
En fin, rojo

Matías Mahulich
Una rosa tan roja como la sangre, como el corazón que solo se puede sacar de un solo lugar, y que solo se puede usar para el amor, para un gran amistad, y sus pétalos, tan, tan hermosos como el amanecer.

Victoria Berasoluce
Posee ocho hermosos y perfumados pétalos. Su rojizo color es inexplicable y a la vez grandioso. Cambia según las estaciones del año.

María Paz Galli
La rosa más roja del mundo es la rosa más linda, con muchos sentimientos, significativa y triste, y que yo le tenga que dar alegría.

M. Balbachan
La rosa roja es muy hermosa y muy roja, con sus pétalos teñidos de rojo.

Martín Maciel
Es muy roja y hermosa, muy brillante y luminosa, es la única en el mundo.

Ana Weil
La rosa más roja del mundo sería la rosa que tenga un valor muy especial, como saber que alguien te quiere y está con vos cuando vos más lo necesitás.

 

 

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Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

-Describir el canto más hermoso del mundo

Guillermo Barone
Sería como el canto de millones de ruiseñores juntos cantando al mismo tiempo, tan intenso como la luz de la luna.

Paula Aubert
El canto más hermoso del mundo es el que es dulce y con alegría.

Goransky
El canto tiene que ser agudo, fuerte, bello, con intenciones de que la gente lo escuche. Y el intérprete tiene que ser muy buen cantor y persona.


Pablo Collarini
Sonaría fuerte, ni muy grave ni muy agudo, con un lindo tono. Muchos se pararían a escuchar la música y aplaudirían al final.

Belén Arcagni
Un canto suave con palabras muy dulces con bellos sonidos de instrumentos y de la naturaleza.

Iván Freire
El canto es tan hermoso como el sol al amanecer y la luna se queda de día para escuchar.


Andreína Da Prat
El canto más hermoso del mundo es ese canto que te despierta a las mañanas con una sonrisa en la cara y no te ponés de mal humor si lo escuchás. Lo podés escuchar si te sentís mal.

Salom
El canto más hermoso del mundo sería tan hermoso como las flores, muy delicado y suave. Sería cantado por una banda de pájaros, la cual enseñaría los más hermosos sentimientos y cosas bellas de la vida.

Carla Scertocehio
El canto más hermoso del mundo podría expresar ese sentimiento de alegría. Cesaría hasta las tristezas más profundas, llegaría hasta el punto del corazón. El canto más hermoso liberaría esas ganas de vivir, de soñar, de sentir.

 

 

 

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Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

-Describir el canto más hermoso del mundo

Agustina Fainguers
Canto profundo, se ahoga en el oído de la persona que lo escucha. Expresa sentimientos. Se dispersa por todo el mundo.

Fermín Frontini
Es un canto que puede llegar a todos los tonos que pienses, solo un individuo lo puede cantar. Es como el canto del pájaro, como el ruido del mar.

Soledad Galeri
El canto más hermoso del mundo sería un canto dulce, con notas que ni el mundo podría imaginar, notas graves, agudas y mixtas; suave y delicado, con un sonido ni muy ligero, ni muy lento, sino que, claro y sin drama ni comedia, con tristeza, que se desata en un mundo diferente, donde la tristeza gobierna, se cambian las notas y suena dulcemente.
Ese sería para mí el canto más dulce, bello y hermoso del mundo.

Matías Mahulich
Un canto muy, muy agudo que se pueda escuchar de todos los lugares, y que salga del corazón, que sea hermoso y que no pare de escucharse en ningún lugar.

Bruno Rizzi
El canto más hermoso del mundo es un canto que tiene el poder de conmover a la naturaleza, que tiene el poder de detenerla, que conmueve a todos.

Martín Maciel
Es un canto muy fuerte, lindo y lo canta alguien especial.

Ana Weil
El canto más hermoso del mundo sería el canto de algo o alguien que sea hermoso por lo que es y ese don lo ayude a él y a otras personas.


-¿Qué le diría la rosa al estudiante?¿Y a la joven? Puedes personificar a la rosa.

Guillermo Martínez
La rosa le dïría al estudiante
"No dejes que me pise el camión porque soy una rosa muy valiosa que por mí alguien dejó la vida. Conmigo podrías conquistar a una chica que te ame en serio."

 

 

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Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

Patricio Barone
"Aprecien lo que nos da la vida, sepan usar todos sus recursos, no sólo los libros o computadoras, usen lo que nos da la naturaleza."

Goransky
Al estudiante
"Yo no soy una rosa común, puedo hablarte y decirte que el ruiseñor fue sacrificado para que nazca yo, entonces no me tires y yo me explicaré con tu amor pero dile que tenga cuidado con mis espinas porque son muy puntiagudas."

Andreína Da Prat
Al estudiante
"Yo no estaría con este color tan lindo si no hubiera sido por el ruiseñor. Yo costé una vida, no fue que nací porque me sembraron. Si de verdad la amas entrégame como si fuera tu vida porque yo voy a ver si esa chica te ama a vos o sólo por lo que tenés."

Fermín Frontini
Al estudiante
"No me tires, yo soy una rosa muy especial, la vida de un pájaro cantor fue sacrificada solo porque pensó en vos, que tenías problemas con el amor. Yo soy muy especial, mi rojo es la mismísima sangre del pájaro. Úsame para el amor."
A la joven
"No me rechaces, yo soy mucho más valiosa que las joyas. ¿Sabés por qué? Porque la vida del mejor cantor pájaro fue sacrificada. Por eso, soy tan roja, mis pétalos rojos son el color de su sangre."

Soledad Galeri
Al estudiante
"El amor es algo increíble, no te ofendas si mis palabras no son ciertas, solo entrégame y ganarás un nuevo corazón, y si no lo logras, aún sentirás honrado por tu astucia y tu gran valentía de haberle dirigido la palabra sin pensar lo que pasaría y llegaría a ser tu destino."

Matías Mahulich

Al estudiante
"Me tiraste y yo que me hice rosa para que puedas bailar con la chica que ocupaba un lugar en tu corazón y en tu alma, yo me hice la rosa más roja del mundo."

Victoria Berasoluce
"Mi creación ha sido en vano, pues han despreciado mi valor y mi regalo."

 

 

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Profesoras Romina E. Freschi
y Karina A. Macció

M. Balbachan
Que se la dé a la chica y que no se la dé a otra persona. Que la tire ni la rompa porque vale mucho y porque se murió el ruiseñor por el amor de ellos.

Martín Maciel
"Yo soy la rosa más roja y más linda, soy la rosa más linda del mundo porque tengo una vida."

Ana Weil
La rosa le diría al estudiante que reconozca que alguien sacrificó su vida porque piensa que el amor es mucho más importante que la vida.
La rosa le diría a la joven que se dé cuenta de lo que dice o hace, porque a veces, como rosa a las que las personas no les dan mucha importancia, no les dan mucho valor, pueden ser mucho más importantes que piedras preciosas.

-¿Qué les dirías vos?

Paula Aubert
A la rosa, le diría que hay una vida en ella.

Francis Van Lierde
"Muchacho, sé que vos no sabías, pero esta rosa roja es más que una rosa, es un animal, un Ruiseñor sacrificado, el me dio su sangre para poder crearla y con su canto, poder formarla."

Cecilia Bortolin
Al ruiseñor le diría que se fije si valía la pena hacer una rosa, porque si el estudiante no estaba enamorado no valía la pena hacerse rosa.

Carla Scertocehio
A la joven le diría que rechazó lo más hermoso del mundo, y que la rosa tenía más valor que las joyas.
Al estudiante le diría que tendría que haber escuchado con más atención al ruiseñor, y a pesar de que lo única que podría llegar a oír fuera un canto, tal vez, si le hubiera puesto más atención podría entender lo que le decía.
A la rosa le diría que su belleza fue rechazada de tal manera que el estudiante y la joven merecían la muerte.
Al ruiseñor le digo que su muerte fue una forma de expresar que el amor es mejor que la vida.

Bruno Rizzi
Al ruiseñor: Estuvo bien que te hayas sacrificado por amor, pero también fue un error, ya que el estudiante no supo a quién dárselo.

 

 

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María Paz Galli
Al estudiante y a la joven, que la rosa era algo hermoso y significaba más que 3000 joyas juntas.
Y al ruiseñor, que es una persona o animal excelente y que se sacrificó en vano.

Fin


Profesoras Romina E. Freschi y Karina A. Macció

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